jueves. 18.04.2024
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Semana de la Mujer: así fueron los inicios de la primera mujer taxista de O Barco

Elegir una profesión se puede decir que es una decisión vital, algo a lo que, en principio, te vas a dedicar toda la vida. Este fue el caso de Karina Rodríguez, ella tomó la decisión de ser taxista en O Barco de Valdeorras. 

Pero, ¿cómo llegó esta profesión a la vida de Karina? Todo comenzó a raíz de su padre, ya que este tenía una plaza de taxi en el municipio. De aquellas ella «no tenía mucho trabajo y tampoco había. Entonces dije: "Me voy a sacar el carnet y si algún día mi padre se jubila yo me quedo con la plaza"», explica ella misma. Y así comenzó esta aventura en la que ya lleva embarcada 12 años. 

Ella fue la primera taxista de la zona del Barco de Valdeorras. «Cuando entré chocaba muchísimo el ver a una mujer. Yo creo que me miraban dos veces porque no se lo creían. Ahora sí que hay alguna compañera más, hay una en Vilamartín y otra en Sobradelo», asegura. 

Es verdad que no se puede hacer una diferenciación en los trabajos entre hombres y mujeres, pero en muchas ocasiones, hay profesiones que tienen un plus de peligrosidad para ellas. Karina lo nota, sobre todo, a las noches. «Si estamos en rutas o a veces de fiestas, estamos todos, no pasa nada. El problema es cuando me toca guardia», cuenta. 

En ese momento de guardia nocturna y, por encima, sola, «intento siempre si un compañero puede hacérmela, porque  de noche sí que hay mucho más riesgo porque no hay nadie por la calle. Es verdad que está la Guardia Civil, de hecho ellos se han portado muy bien».

El temor que reside en Karina es que igual «cuando vayas a llamarlos ya no pueden hacer nada». Aunque, de momento, «yo no he tenido ningún problema nunca. Esto no quiera que pueda pasar, siempre estamos expuestas a eso». 

En muchos lugares, las pantallas de protección dentro de los taxis ya son un hecho, pero «de momento aquí es una zona bastante tranquila y aún no nos han dicho de ponerla ni hemos querido, de momento. No sé qué pasará el día de mañana, pero aquí estamos más tranquilos que en otras ciudades». 

La desigualdad entre los hombres y las mujeres, en muchas ocasiones, sigue siendo visible. Aunque Karina no lo ha notado durante estos 12 años siendo taxista, eso sí, una tiene una anécdota de lo más curiosa. «Esto fue cuando casi estaba empezando, vino un cura y le dije que subiese. El señor me dijo: "Mira, perdona que no suba contigo, no es por discriminarte, pero nosotros no podemos subir con mujeres"», recuerda.

Aparte de esta pequeña historia, «nunca tuve ningún problema de que subiese nadie, ni que escogieran uno más que otros, ahí es todo por igual. Solo fue ese pequeño detalle que, bueno, cuadró que era un cura y no podía subir». 

En lo referente a su día a día, no hay tampoco demasiadas diferentes. Cuando hay gente mayor de por medio, «siempre intentas ayudarle más o abrirle la puerta. En el tema de las compras, hay gente que tiene que cargar con las bolsas y no puede, le echas una mano. Ahí es verdad que sea mujer o que sea hombre, hacemos los dos por igual». 

En un momento de la conversación previa, Karina refleja su preocupación por el intrusismo laboral. «Hay compañeros que hacen viajes que no les corresponde, son de otras zonas y particulares que ejercen de taxistas. En realidad no tienen licencia para hacer esas labores», concluye.

Si quieres saber más sobre sus aventuras, solo tienes que escuchar el audio completo aquí:

Semana de la Mujer: ¿Cómo fueron los inicios de la primera taxista de O Barco?