Depuradora A Rúa
Acumulación de agua en la zona de la chopera de A Rúa donde el polideportivo de O Aguillón
Acumulación de agua en la zona conocida como llano de A Rúa
Acumulación de agua en la zona conocida como llano de A Rúa
Presa de Santiago en Valencia de O Sil
Presa de Santiago en Valencia de O Sil
Paso del Sil por Vilamartín por la zona de la pasarela de Penouta donde se desbordó la pasada madrugada
En A Proba, el agua volvió a llegar a las casas por culpa de un desagüe.
Urbanización Las Huertas (O Barco)
Zona de la Playa del Oro donde algunos chopos no pudieron con la fuerza del agua
Bajo de una casa de A Proba donde se inundó el bajo
Bajo de una casa de A Proba donde se inundó el bajo
Ges en la desembocadura del Arroyo Mariñán que llega casi al puente que lo cruza
Zona de As Areas donde puede llegar el Sil si se desborda en esa zona
Las bombas de los sótanos de la urbanización Las Huertas no paran de achicar agua
Casa en A Proba cuyo bajo se inunda cada vez que el Sil crece demasiado
A punto de sobrepasar los pantalanes en A Rúa
Este jueves la imagen de algunas calles de O Barco era distinta. Más coches de lo habitual permanecían aparcados en la calle. Sus propietarios los habían sacado de los garajes por precaución ante una posible inundación. Se notaba especialmente en la zona de las Huertas, donde los vecinos conviven cada invierno con la amenaza del Mariñán cuando el Sil baja crecido.
Y esta madrugada volvió a suceder. A las cuatro, según los registros de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, el nivel del río alcanzaba los 9,99 metros. El caudal era de 1.041,27 metros cúbicos por segundo, ligeramente inferior al de una hora antes, cuando marcaba 1.081,99. Durante toda la jornada se mantuvo en el umbral de alerta roja.

Las cifras no sorprenden si se tiene en cuenta el contexto meteorológico. Tras las lluvias de ayer, desde el inicio del año hidrológico ya se han recogido 952 litros por metro cuadrado en la parte gallega de la demarcación, un 45 % más de lo habitual para estas fechas. Solo en los once primeros días de febrero se han acumulado 210 litros por metro cuadrado, el doble de lo que suele llover en todo un mes de febrero medio, que ronda los 106 litros.
Actualmente hay 22 avisos hidrológicos activos en la parte gallega de la demarcación: 12 amarillos, 6 naranjas y 4 rojos. Uno de esos avisos rojos es el del Sil en O Barco de Valdeorras. Según explica Carlos Ruiz del Portal, jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación, la combinación de precipitaciones intensas y deshielo ha llevado al río a estabilizarse “rondando los 1.000 metros cúbicos por segundo” y en nivel rojo.

La previsión apunta a que los valores se mantendrán similares al menos hasta el sábado, cuando podría empezar a notarse un descenso más claro si cesan las precipitaciones. El último frente de este episodio llegará mañana y, después, se esperan lluvias más débiles.
Mientras tanto, el Sil sigue al límite. Lo dicen los datos y lo confirman quienes viven pegados al río. En una de las viviendas afectadas, en la zona de la playa del oro, el agua alcanzaba esta mañana unos veinte centímetros en la bodega. «O que teño son 20 centímetros de auga na bodega, pero nada máis. Normal», relataba uno de los vecinos. El nivel del río supera el de los sótanos y el agua termina filtrándose desde abajo. «É normal que a auga veña cara arriba», explicaba.

En otras casas, en la zona de las Huetas, la situación es similar. Bombas funcionando, objetos retirados con antelación y vigilancia constante. «Se non vai a máis, creo que non vai haber danos. De momento incluso menos problema que outros anos», señalaba otro vecino. Recuerda que en crecidas anteriores el agua llegó a cubrir completamente la calle, algo que esta vez, por ahora, no ha ocurrido.
La noche se vivió con tensión, aunque sin incidencias graves. «Non houbo luz esta noite?», preguntaba una vecina. «Cortouse dez minutos, un cuarto de hora e volveu outra vez», respondían. El corte fue breve.
Desde la Policía Local de O Barco confirman que, pese a los registros alcanzados, no ha sido necesario cortar vías ni atender emergencias relevantes relacionadas con la crecida.
Aun así, nadie se confía. «Vai case a tope, ata arriba», decía otro residente a primera hora. «Xa ten vindo máis grande», matiza, aunque reconoce que llevaban años sin ver el río tan alto durante tantos días seguidos. «Hai que aguantar o que veña. Non hai outra cousa».
Este jueves la lluvia da una pequeña tregua, pero tras días de precipitaciones continuadas y deshielo la alerta continúa en rojo. El nivel está estabilizado, sí, pero sigue muy cerca del límite. Y en O Barco eso se traduce en coches fuera de los garajes, bombas preparadas y miradas constantes al río.
