domingo 29/5/22

El "Síndrome de la cara vacía" al eliminar la mascarilla de nuestro día a día

Entre los motivos para seguir llevando mascarilla se encuentra la sensación de sentirnos seguros o la inseguridad al mostrar el rostro. Estas situaciones se manifiestan de forma más notable en niños y adolescentes
El "Síndrome de la cara vacía" al eliminar la mascarilla de nuestro día a día

A pesar de que el fin de la mascarilla se ha esperado "con ganas" tras dos años de pandemia,  aún no se sabe cuál será su impacto. Este efecto va desde "la liberación hasta la inseguridad"Tanto es así que la posibilidad o el acto de no usarlo genera cierta ansiedad en un gran número de personas. A esto se le ha llamado el síndrome de la cara vacía. Esto no es una enfermedad sino un término para designar este problema. Hoy hablamos sobre ello con Iria Fernández del Centro de Psicología Resiliencia. 

Entre los motivos para seguir llevando mascarilla se encuentra la sensación de sentirnos seguros, sobre todo las personas vulnerables o que trabajen con ellas. También personas que la pandemia les haya llevado a algún ser querido o que la hayan sufrido más de cerca, son a los que más les va a costar quitarla. No es bueno que esta situación se alargue más en el tiempo ya que se puede desarrollar algún tipo de fobia.

Por otro lado está la inseguridad de descubrirse el rostro y revelar nuestra verdadera apariencia. Esto es conocido como mask fishing, que se puede traducir como “el hecho de que una persona parezca más atractiva por llevar la mascarilla.

La población adolescente a quienes "la mascarilla les ha dado una cierta seguridad y les ha servido de escudo a la hora de relacionarse socialmente con otros compañeros y compañeras. Han utilizado la mascarilla como un mecanismo de protección que les permite esconder sus imperfecciones en la cara. El fin de su uso obligatorio puede desencadenar “inseguridad” entre algunos de ellos. “La idea es ir poco a poco, no forzarles”. “En el momento en el que vean en las redes sociales o la calle que no la llevan, van a dejar de ponérsela.

Los más pequeños, quienes "han vivido con la mascarilla todo el tiempo y puede que les cueste un poco quitársela. En estos casos, la clave estará en la acción contenedora de los padres ya que si estos les confieren explicaciones de seguridad, será lo que marque la diferencia en la afectación que puedan recibir los menores. Puede provocar el desarrollo de un “miedo” al contagio.

Superar esta preocupación

Es necesario un tiempo de adaptación para superar esta preocupación de manera paulatina. El uso de este producto es algo totalmente opcional y personal. Algunos optarán por salir sin ella a lugares abiertos, mientras que otros querrán seguir con esta práctica. Lo que no debemos olvidar es que en ciertos lugares y bajo ciertas circunstancias es importante llevarla. También debemos respetar a las demás personas que decidan seguir llevándola o no.

El "Síndrome de la cara vacía" al eliminar la mascarilla de nuestro día a día