
San Vicente de Leira quedó prácticamente reducido a cenizas y se ha convertido en el símbolo de la tragedia que este mes de agosto arrasó Valdeorras. El pleno extraordinario del Concello de Vilamartín de Valdeorras, celebrado este viernes, respaldó sin oposición la declaración de la aldea como zona cero de los incendios y reclamó a todas las administraciones medidas urgentes para iniciar la recuperación.

«Vivimos a situación máis grave de emerxencia medioambiental e persoal que se lembra», aseguró el alcalde, Enrique Álvarez Barreiro. El fuego, originado en Larouco, se extendió sin freno a Petín, A Rúa, Vilamartín, O Barco, Rubiá y Carballeda, dejando tras de sí un reguero de destrucción: casas y hórreos calcinados, invernaderos reducidos a chatarra, redes eléctricas y de agua destrozadas, maquinaria agrícola convertida en cenizas y explotaciones ganaderas arrasadas. «As perdas son incuantificables», lamentó.
La corporación coincidió en que el primer paso es garantizar ayudas. El Concello pedirá al Gobierno central que declare la zona gravemente afectada por unha emerxencia de protección civil, solicitará a la Xunta una línea de subvenciones específicas y reclamará a la Diputación que habilite fondos urgentes. «O importante é que cheguen canto antes para aliviar a carga dos veciños e veciñas que o perderon todo», defendió Álvarez Barreiro.
Entre los pueblos más golpeados citó San Vicente, Cernego, O Mazo, Penouta e incluso Robledo, en algunos casos con viviendas de primera residencia reducidas a cenizas y con bosques calcinados. «Nunca recuperaremos os castiñeiros de cen, douscentos ou trescentos anos que se queimaron», admitió, «pero estaremos cos nosos veciños para acompañalos economicamente e anímicamente».
En medio del drama, el alcalde quiso detenerse en un rayo de esperanza: la respuesta de la juventud. «En media hora tiñamos vinte ou trinta rapaces dispostos a axudar. Foi un exemplo de entrega que non esqueceremos. Foi un pracer e un único gusto que nos queda de todo isto», destacó, agradecido por la implicación de quienes colaboraron en evacuaciones y en el traslado de agua a los núcleos amenazados.
La sesión sirvió también para poner sobre la mesa las carencias. El regidor advirtió que lo peor aún podría estar por llegar: «Agora chove ben, pero se chegan tormentas, aldeas como O Mazo, Rodeleira, Arcos ou San Miguel poden sufrir inundacións porque esas montañas, arrasadas, xa non reteñen a auga».
Recordó, además, que el Concello lleva tres años pidiendo una pista de emergencia para San Vicente que nunca se ejecutó, tuvieron que pedir la cesión del tramo de carretera para poder hacerla con sus propios medios: «Non é xusto que unha administración con capacidade deixara sen saída a un pobo enteiro».
El alcalde fue más allá y reprochó la falta de entendimiento entre administraciones: «O Estado de España, que entre eles, como sempre, non foron capaces de poñerse de acordo. É unha mágoa…». También cuestionó la decisión de que los Reyes no acudieran a la zona cero de los incendios: «Entendemos que a zona 0 de Galicia é Valdehorras, neste caso San Vicente de Leira. Non entendemos por que se tomou a decisión de levar os Reis a outro sitio. Para nós era moi importante, sobre todo para os nosos veciños».
Con el consenso de toda la corporación, el pleno de Vilamartín cerró filas en torno a un objetivo común: reconstruir lo perdido y sostener a los afectados. Porque, como resumió el alcalde, «o que se nos vén enriba pode ser tan malo como o que xa pasou», y solo con el apoyo de todas las administraciones será posible que la comarca se levante de nuevo.