miércoles. 28.02.2024
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Parece que la FP —en determinadas familias profesionales— es cosa de hombres, si nos ceñimos a los datos de matriculación que manejan los institutos. Hay determinados sectores, como es el caso de la electricidad y la electromecánica de vehículos, en el que el alumnado mayoritario son varones, a pesar de que las empresas cada vez demandan más mujeres.

Las grandes compañías tienen la obligación de favorecer la inserción laboral de las mujeres en determinados ámbitos laborales en los que su presencia es minoritaria. «Hay un porcentaje de puestos de trabajo reservados para la contratación de mujeres, por lo que ellas podrían acceder antes que ellos al mercado laboral», explican desde los centros.

Sin embargo, son puestos de difícil cobertura. En la mayor parte de los casos, no hay suficientes chicas que hayan hecho esos estudios para poder cubrir esas plazas. Los motivos se desconocen. No se sabe por qué, pero hay ciclos que se asocian más al ámbito femenino, como los de los cuidados, y otros al masculino. Todo parece indicar que puede deberse a ideas preconcebidas, a asociar determinadas profesiones a uno u otro género o a factores culturales, entre otros motivos.

La directora del IES Lauro Olmo de O Barco, Amparo Quiroga, matizó que en las empresas grandes «se prima la contratación femenina en titulaciones como instalaciones eléctricas y automáticas y de electromecánica de vehículos». Pero, en el centro que ella dirige durante el último curso sólo había una alumna matriculada en el ciclo de electromecánica de vehículos y en el de electricidad no había ninguna.

Algo similar ocurre en el IES Germán Ancochea Quevedo de Trives que también oferta ciclos de la rama de electricidad y donde tan sólo había 3 mujeres matriculadas.

Los alumnos del ciclo medio de Instalaciones Eléctricas y Automáticas del curso 2022-2023 eran todos varones. En primero había 7 alumnos y en segundo había 5, en ambos casos todos eran hombres.

En el ciclo superior de sistemas electrónicos y automatizados estaban matriculados un total de 29 personas. De ellos, en el primer curso estudiaban 11 alumnos, ninguno era mujer. Sólo en segundo año del ciclo de los 18 matriculados, 3 eran chicas.

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El director del Xermán Ancochea Quevedo, Francisco García Farruco, lamentó que no haya más mujeres que se animen a cursar estos estudios, porque son titulaciones que garantizan «más oportunidades laborales para las chicas». «Tenemos la idea preconcebida de que la electricidad y la electrónica son cosas de hombres. Pero, la electricidad abarca un campo muy amplio —domótica, automoción, redes, centros de transformación…, y las empresas están demandado más mujeres—», matizó.

Señaló además que de entre las 26 familias profesionales, la electricidad siempre queda entre los tres primeros puestos a la hora de encontrar trabajo.

En el IES de Sobradelo, en el ciclo de grado medio de Técnico en Construcción, las matrículas presentadas por mujeres llegan, en el mejor de los casos, al 20% del alumnado. Durante el curso pasado sólo hubo dos mujeres y ninguna de ellas llegó a completar la formación.

El director del centro, Francisco Vázquez, reconoce que «a nosotros nos gustaría que hubiera más», pero matiza que el trabajo en la construcción «es bastante duro y no es una profesión que suela gustar». «La construcción no es un sector fácil, tienen que trabajar a la intemperie, es un trabajo muy físico, y es difícil que las mujeres se animen a realizar estos estudios, prefieren decantarse por otras cosas». Por ello, los que optan por cursar este ciclo encuentran trabajo fácilmente porque «hace falta mucha mano de obra», matizó.

La informática también parece un mundo que llama más la atención de los hombres. En la FP Básica del IES Cosme López de A Rúa hay 21 hombres y 9 mujeres matriculados —14 en el primer curso, de ellos sólo dos son mujeres, y 16 en segundo, de los cuales 7 son mujeres—.

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En el ciclo de grado medio de sistemas microinformáticos y redes hay 18 personas matriculadas, 16 hombres y 2 mujeres. De ellos, un total de 12 cursaron el primer año del ciclo —10 hombres y 2 mujeres— y los otros seis, todos varones, estaban en el segundo año.

En el lado opuesto están los ciclos dedicados a los cuidados que son más demandados por mujeres. En el IES Lauro Olmo, de las 26 personas matriculadas en el ciclo de Auxiliar de Enfermería, tan sólo uno era hombre, mientras que en el Ciclo de Dependencia había también el doble de mujeres que de hombres: 3 alumnos y 6 alumnas.

Quiroga matizó que esto es algo que también está ocurriendo en el Bachillerato: «las mujeres se inclinan más por las carreras universitarias que tienen que ver con los cuidados —enfermería, medicina…— y menos por las carreras tecnológicas —ingenierías, arquitectura…—».

Por ello, considera necesario «romper esos techos culturales». «Todavía hay una visión muy retrograda de determinadas ocupaciones como es el caso de la electricidad o la electromecánica donde el porcentaje de mujeres es muy pequeño», lamentó. «Por qué una mujer no va a trabajar en un taller de automoción, o por qué en pleno siglo XXI, el técnico que te va a casa tiene que ser un hombre y no puede ser una mujer», concluyó.

La electricidad ya no es cosas de hombres, las grandes empresas demandan más mujeres