El tiempo dio una esperada tregua este sábado en Vilamartín de Valdeorras y un sol radiante se convirtió en el mejor aliado del desfile de comparsas, que volvió a demostrar la vitalidad y el espíritu festivo del concello. Un total de 14 comparsas, integradas por cerca de 360 participantes, llenaron de color, música, coreografías y alegría cada rincón de la localidad en una cita que congregó a numerosos vecinos y visitantes.
El desfile partió desde A Rodeleira y recorrió las principales calles hasta desembocar en la plaza José Luis Núñez, donde aguardaba una gran chocolatada para reponer fuerzas y prolongar la fiesta. El encargado de poner el broche final fue el Folión de Vilamartín, que con sus bombos, su entusiasmo y su vistosa coreografía arrancó los aplausos del público congregado en la plaza.
La creatividad volvió a ser la gran protagonista. Entre las comparsas no faltaron guiños a la actualidad meteorológica, con disfraces de paraguas que recordaban las intensas lluvias de los últimos días y una Virgen de la Cueva alzada sobre el grupo, en una estampa tan original como simbólica. Tampoco pasaron desapercibidas las “setas alegres”, las referencias a los fuegos del verano, las propuestas futuristas o los ingeniosos juegos de naipes.
El arte tuvo también su espacio con grandes pintores acompañados de marcos de cuadro, mientras que la imaginación llevó al público hasta la sabana africana, con un elefante gigante incluido, o a los mares surcados por intrépidos piratas.
La jornada contó además con la participación de comparsas llegadas desde A Veiga de Cascallá, Rubiá y O Barco de Valdeorras, así como de colectivos como Asfaval y las ANPAS de distintos centros educativos, reforzando el carácter comarcal y familiar de la celebración.
