martes. 25.06.2024

Olga nos abre las puertas de su casa. Una vivienda en la que se respira navidad. Una parcela en la que se puede ver la manera en la que se han esforzado durante meses para poder llenar de alegría cada uno de los rincones. 

Desde noviembre trabaja día tras día en poder alegrar estas fechas marcadas por un triste año. Junto a su marido y a sus hijas, han hecho a mano todas las decoraciones que llenan de luz los días y las noches de Navidad. 

Es momento de amor, pasión y alegría, algo que la familia de Olga Prada no quiere olvidar jamás, quieren recordar esos momentos que tenían con sus seres queridos. No renuncian dejar atrás tradiciones que vivieron con tanta felicidad. ¿Por qué? «Porque la vida son dos días y hay que vivirlos», según la misma Prada.  

Entonces, ¿Cómo surge toda esta iniciativa?

«Teníamos una Navidad muy bonita, con mis padres, el padre de mi marido, mis hijas y los sobrinos de mi marido. Estábamos todos en familia, pero este año fallecieron tres. Mi padre, mi suegro y mi tío. Entonces, en vez de ponernos tristes y melancólicos, creemos que la vida son dos días y que hay que seguir con ese espíritu Navideño».  

Una historia de superación y ganas de poder seguir adelante, aunque los recuerdos siempre quedarán presentes en la memoria de sus familiares. 

La casa Navideña de Arcos que tiene su propia historia