jueves. 19.02.2026

La sátira y la quema del Meco ponen fin al carnaval de O Barco

El entierro de la sardina arrancó antes de lo previsto por la amenaza de lluvia y recorrió el casco viejo en forma de procesión, con críticas a la actualidad local e internacional antes de la quema del Meco en la plaza Mayor
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La sátira y la quema del Meco ponen fin al carnaval de O Barco

La lluvia apretó durante la tarde, pero no logró aguar uno de los actos más simbólicos del carnaval. El entierro de la sardina en O Barco de Valdeorras, previsto para las 20.30 horas en la plaza Mayor, comenzó unos minutos antes ante la amenaza de que el cielo volviese a descargar. Había llovido con intensidad poco antes y por eso decidieron adelantar ligeramente el inicio para evitar sobresaltos.

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Decenas de personas se congregaron en la Plaza Mayor, situada en pleno casco viejo, para acompañar la tradicional despedida del carnaval.

 

Las viudas, vestidas de riguroso luto y entregadas al dramatismo festivo propio de la jornada, marcaron el tono de la comitiva. Entre ellas pudo verse a la concejala de Cultura, Margarida Piccueta, junto a otras mujeres que participaron en la representación.

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El acto adoptó forma de procesión, con una estética que evocaba a la Semana Santa. El obispo y sus ayudantes abrían paso, mientras el meco —el muñeco que simboliza el final de las fiestas— era portado en hombros y las viudas lloraban detrás. La comitiva recorrió la Plaza Mayor y la calle Oscura, avanzando por el casco histórico en un itinerario circular que culminó de nuevo en el punto de partida.

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En cada parada, el obispo y su séquito recitaban versos satíricos cargados de actualidad. Los primeros estuvieron dedicados a Rosa, del bar O Buraco, homenajeada este año en la Festa do Botelo. Después llegaron las referencias internacionales, con alusiones a Donald Trump y su papel forma de gobernar.

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La crítica regresó pronto al ámbito local: O Salgueiral y las ideas para su transformación, la falta de iluminación en la pasarela de Viloira o la llegada a la alcaldía de Aurentino Alonso– presente en el acto– fueron objetivo de los dardos de la comitiva, así como el sistema de venta de entradas del botelo.

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Tampoco faltaron menciones a Asilival y su reivindicación de un neumólogo, denunciando la escasa atención que, según expresaron, están recibiendo.

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Cada intervención concluía con el cántico tradicional del entierro de la sardina, coreado entre risas y aplausos por el público. La representación, que se prolongó algo menos de media hora, corrió a cargo del grupo local Gargallada Teatro.

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De regreso a la plaza, el Meco fue colocado en el centro. Se le roció con gasolina, se prendió la mecha y una explosión anunció el desenlace. El muñeco ardió ante la mirada de los asistentes, dando así por cerrado el carnaval.

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Con el fuego aún consumiéndose, llegó el momento más esperado: el reparto de pan con chorizo preparado para la ocasión. Así, entre humo, sátira y bocadillos, O Barco despidió el carnaval hasta el próximo año.

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La sátira y la quema del Meco ponen fin al carnaval de O Barco