El abastecimiento de agua en varios núcleos rurales de O Barco de Valdeorras centró parte de la entrevista de este lunes del alcalde, Aurentino Alonso en Onda Cero Valdeorras, quien dejó claro que la gestión del suministro en A Proba, Veigamuíños, Xagoaza y Tremiñá no corresponde al Concello, sino a comunidades de aguas constituidas por los propios vecinos.
El regidor explicó que «a xestión da auga neses pobos lévaa unha comunidade de augas dos propios veciños», mientras que el Ayuntamiento colabora en obras de captación, depósitos o mejoras en las traídas, pero no en la gestión diaria ni en la facturación del servicio.
Asimismo, recordó que existe la posibilidad de que el Consorcio de Augas de Valdeorras asuma esa gestión, aunque subrayó que la decisión debe adoptarse por mayoría entre los vecinos. «O Concello non vai obrigar a ninguén a adoptar o sistema que temos no Barco. Entre eles terán que decidir», señaló. Ese modelo implicaría control de contadores, volúmenes consumidos y emisión de recibos como ocurre en el núcleo urbano.
Humedades en O Castro: origen en aguas soterradas
El alcalde también respondió a la situación de una vivienda en la zona de O Castro, cuyos propietarios atribuyen al Concello problemas de filtraciones y humedades. Alonso explicó que el edificio se encuentra a una cota inferior respecto al terreno colindante y adosado a una ladera con presencia natural de agua en el subsuelo.
«É un problema de augas soterradas que están entrando nunha vivenda, pero como tamén lles ocorre a moitísimos máis veciños do Barco», señaló, defendiendo que los informes técnicos municipales vinculan el origen de las humedades al terreno y no a una actuación municipal concreta. El Concello ya ejecutó obras en una parcela colindante para intentar minimizar la situación.
El Sil baja, pero prudencia ante posibles rebrotes
Tras varios días de crecida, la playa fluvial del Malecón vuelve a ser visible parcialmente. No obstante, el alcalde pidió cautela: «Non hai que desbotar que poida volver subir o nivel do Sil», advirtió, subrayando que la evolución del caudal dependerá de la climatología de las próximas semanas, en especial si se registran nevadas en zonas altas que posteriormente se fundan con lluvia.
Alonso también destacó que se ha mejorado la coordinación con los gestores de los embalses, con avisos anticipados de aperturas de compuertas y estimaciones de caudales más precisas, lo que facilita la planificación y la información a la población.
Asimismo, señaló que incendios forestales recientes han reducido la capacidad de retención natural de la vegetación en la montaña, lo que puede acelerar la escorrentía hacia el río.
Entroido y cultura: fiesta multitudinaria y obra de teatro con éxito
En el ámbito festivo, el Entroido de O Barco volverá a llenar las calles con 21 comparsas y más de 700 participantes en el desfile previsto para las 17.30 horas. El alcalde describió la respuesta como «moi positiva» y similar a la de años anteriores, con grupos más numerosos.
Además, destacó el desfile de Furracas en Entoma, donde el proyecto Fiando a Memoria celebró este lunes una jornada centrada en la recuperación de las tradicionales «furracas». Para Alonso, este tipo de iniciativas representan «o auténtico Entroido, o que facían os pobos cos seus propios personaxes», en referencia al valor de mantener figuras propias frente a modelos más comerciales.
La programación cultural del municipio también cuenta con una de las propuestas teatrales más destacadas de la temporada. Se trata de Memorias dun neno labrego, producción del Centro Dramático Galego y Contraproducións basada en la novela homónima de Xosé Neira Vilas, considerada un clásico de la literatura galega. El montaje, dirigido por Cándido Pazó, sigue la voz de Balbino, un niño de aldea cuyos recuerdos ofrecen una mirada evocadora de la Galicia rural de mediados del siglo XX, entre emoción, humor y memoria colectiva.
La obra, que ha agotado las entradas en el Salón Teatro de Santiago de Compostela y está iniciando una gira por varias localidades gallegas, llegará al Teatro Lauro Olmo de O Barco el próximo 20 de febrero, lo que refuerza la proyección cultural de la comarca.
Por último, la décima edición del Botelo en Vigo se celebrará el 7 de marzo en el Hotel Coia, manteniendo el formato habitual de comida y baile. «Se algo funciona, é mellor non tocalo», apuntó el alcalde en referencia a la continuidad del evento.
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