El Teatro Lauro Olmo de O Barco de Valdeorras acogió la clausura de los XXIII Encontros Familia Escola organizados por Vagalume con una conferencia del psicoterapeuta Rafa Guerrero bajo el título «Adicción a las pantallas, un caballo de Troya para tu cerebro».

Antes de la intervención del ponente compartieron mesa el alcalde del Barco, Aurentino Alonso; la diputada especial para Valdeorras, María del Carmen González Quintela; la orientadora del Colegio Pablo VI y presentadora del ponente, Ángeles Terrón; el presidente de Vagalume y orientador del IES Lauro Olmo, José Fernández; además del propio Guerrero.
José Fernández fue el encargado de abrir la última jornada de unos encuentros que durante tres meses llenaron distintos espacios de la comarca de conferencias y actividades educativas.

«Parece que fue ayer, pero hace tres meses ya», recordaba emocionado, haciendo balance de una edición que contó con nombres como Gregorio Nuri, María Couso, Manu Velasco, José Ramón Gamo, Xuxo Ruiz o Eduardo Sáenz de Cabezón.
Fernández quiso agradecer además el apoyo de instituciones y empresas colaboradoras —Concello de O Barco, Deputación de Ourense, Iberdrola, Cafersa, Clúster da Pizarra y Pazo do Castro—, así como la implicación de los distintos ponentes y organizadores que hacen posible cada edición.
En un tono especialmente cercano, también recordó la relación personal y profesional que mantiene desde hace años con Ángeles Terrón, con quien comparte la labor de orientación educativa desde ámbitos muy distintos.
La diputada especial para Valdeorras, María del Carmen González Quintela, destacó la importancia de este tipo de iniciativas «porque nos hacen hacer un parón en nuestra vida, nos hacen reflexionar y pensar que estamos aquí para mejorar una sociedad».
La responsable provincial aseguró además que las conferencias «se sienten en la calle» porque las personas que acuden «normalmente enganchan y luego piden más».
Durante su intervención también defendió la necesidad de apoyar este tipo de encuentros desde las instituciones. «Estas conferencias han de seguir y tienen que ser apoyadas», subrayó.
Por su parte, el alcalde del Barco puso en valor la trayectoria de Vagalume y la calidad de unos encuentros que ya cumplen 23 ediciones.

«Hay muchísimas ciudades con mucha más población que la nuestra que no disfrutan de esta calidad de ponentes», afirmó Aurentino Alonso, convencido de que estas jornadas son ya «mayores de edad».
El momento más emotivo de la apertura llegó de la mano de Ángeles Terrón. La orientadora del Colegio Pablo VI realizó una intervención muy personal en la que recordó su infancia compartida con José Fernández en la escuela unitaria y la figura de su padre, Tomás Terrón Mendaña, maestro de ambos. «Pepe era el alumno aventajado que yo quería ser», confesaba entre sonrisas y emoción.

Terrón aprovechó además para reivindicar la cooperación entre distintos centros educativos y orientadores. «Lo importante no es que ponga la luz, sino que exista la luz», señaló.
La presentadora dedicó palabras especialmente cariñosas al ponente, a quien definió como una referencia profesional y humana. «Guerrero porque lucha, porque usa estrategias, porque libra las batallas internas en las que estamos tan inmersos en el día a día», expresó.

Ya durante la conferencia, Rafa Guerrero abordó el impacto que las pantallas y las adicciones tecnológicas están teniendo sobre la salud mental, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
«Estamos atendiendo a muchos adolescentes y también a muchos adultos con adicción tecnológica sin sustancia», explicó el psicoterapeuta, director de Darwin Psicólogos.
Lejos de demonizar la tecnología, Guerrero insistió en la necesidad de comprender también sus riesgos. «Yo no soy antipantallas ni antitecnología», aclaró, aunque advirtió de las consecuencias derivadas de un uso excesivo y descontrolado.

El experto compartió distintos estudios científicos y datos relacionados con el incremento de la ansiedad, la depresión o las ideas suicidas entre los jóvenes.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del público fue la reflexión sobre la dependencia cotidiana del teléfono ;móvil. «Nuestros adolescentes consultan el móvil cada siete minutos», aseguró, añadiendo además que los adultos tampoco están mucho mejor. «Estamos consultando nuestro teléfono móvil entre 50 y 80 veces al día», explicó, muchas veces de forma automática, sin necesidad siquiera de haber recibido ninguna notificación.

Guerrero habló también de la llamada «nomofobia», el miedo o ansiedad que aparece cuando una persona se queda sin teléfono móvil, una situación que, según explicó, afecta ya a un porcentaje muy elevado de la población.
«Estamos dedicando más tiempo a las pantallas que a dormir», advirtió durante una intervención que mezcló datos científicos, ejemplos cotidianos y reflexión social.
La conferencia puso así el broche final a unos encuentros que, una vez más, volvieron a convertir O Barco en punto de referencia para el debate educativo, emocional y social.

