La exposición «O volframio, entre a traxedia e o romanticismo», inaugurada el pasado 17 de febrero en la Sala Abanca de O Barco, cierra hoy sus puertas tras registrar una notable acogida, con más de 300 visitantes a lo largo de su apertura.
Organizada por el Instituto de Estudios Valdeorreses (IEV), la muestra ha permitido acercar al público una parte fundamental de la historia de la comarca a través de fotografías, planos originales de los años 40 y distintos objetos procedentes de la mina de Valborraz, en Casaio (Carballeda de Valdeorras).
Un éxito que superó las expectativas
El presidente del IEV, Aurelio Blanco Trincado, reconocía en Radio Valdeorras – Onda Cero la sorpresa por la respuesta del público: «Resultó un éxito rotundo, cosa con la que no contábamos, porque el wolframio y sobre todo esa época entre guerras sigue siendo un gran desconocido».
La exposición ha reunido a vecinos, colectivos y también a grupos organizados, como asociaciones culturales o iniciativas como “Leyendo Historia”. «Ayer tuvimos a unas cuarenta mujeres que se reúnen para hablar de historia… y no solo ellas, sino también hijos y nietos», explicaba.
Interés entre los más jóvenes
Uno de los aspectos más destacados ha sido la participación del alumnado de la comarca, que ha visitado la exposición y mostrado interés por este episodio histórico. «Que un niño se interese por cómo vivían allí o por la convivencia en la mina… eso ya compensa todo», señalaba Blanco Trincado.
La muestra no solo ha servido para recuperar la memoria histórica, sino también para despertar la curiosidad de las nuevas generaciones sobre un pasado marcado por la minería y su papel en los conflictos del siglo XX.
Un patrimonio con futuro
Más allá del balance de visitantes, desde el IEV insisten en la importancia de seguir poniendo en valor este legado. «Lo que tenemos en el subsuelo y en el territorio es el futuro», defendía Blanco Trincado, quien apuesta por impulsar el turismo histórico, industrial y etnológico como vía de desarrollo.
En este sentido, destacó el creciente interés por la mina de Valborraz y su entorno, así como las iniciativas locales para recuperar y dar a conocer este espacio.
Memoria viva de la comarca
La exposición ha contribuido a reforzar el vínculo entre pasado y presente, poniendo el foco en una etapa clave para Valdeorras. Un trabajo de investigación y divulgación que, según el propio IEV, seguirá teniendo continuidad en futuras iniciativas.
Con el cierre de la muestra, queda el reto de seguir profundizando en esta historia y de mantener viva una memoria que forma parte de la identidad de toda la comarca.



