domingo. 26.04.2026

Valdeorras en los libros, un territorio que también se descubre leyendo

Historia, vino, memoria y paisaje protagonizan obras que permiten recorrer la comarca a través de sus páginas

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Hay muchas formas de conocer Valdeorras. Algunas pasan por caminar sus senderos, visitar sus viñedos o detenerse en sus pueblos. Otras, más silenciosas, comienzan al abrir un libro. Porque la comarca también se ha contado, se ha dibujado y se ha interpretado desde la escritura, dejando un rastro de obras que permiten descubrirla desde múltiples miradas.

Entre las publicaciones que mejor ayudan a entender el territorio están aquellas centradas en su historia y patrimonio. Obras como Valdeorras, o noso tesouro ofrecen una visión completa de la comarca, recorriendo su geografía, sus tradiciones y sus concellos, desde O Barco de Valdeorras hasta Petín o A Rúa. Su carácter divulgativo, reforzado por ilustraciones, convierte este libro en una puerta de entrada accesible incluso para los más jóvenes.

En un registro más profundo se sitúan las publicaciones del Instituto de Estudios Valdeorrenses, como las distintas ediciones de la Semana de Historia de Valdeorras. En ellas, investigadores analizan el pasado de la comarca desde la prehistoria hasta la época moderna, abordando aspectos como la economía, la sociedad o la evolución del territorio. Son libros que no buscan una lectura rápida, sino una comprensión pausada y rigurosa.

La mirada cambia cuando se pasa a las crónicas y relatos más cercanos. En 120 crónicas de Valdeorras, el periodista Santiago Palmeiro construye un retrato de la comarca a través de historias reales, entrevistas y escenas cotidianas. El resultado es una memoria viva, donde aparecen las voces de sus habitantes y los pequeños detalles que definen la vida en el rural.

También desde lo visual se ha contado Valdeorras. El ilustrador Miguelanxo Prado plasmó en un álbum la esencia del territorio, recorriéndolo a través de sus paisajes y de la cultura del vino. En sus páginas, los viñedos, las montañas y la arquitectura tradicional adquieren un protagonismo que trasciende lo descriptivo y se acerca a lo emocional.

El vino, precisamente, ocupa un lugar central en muchas de estas obras. Libros como Godello de Valdeorras, emblema de una tierra profundizan en la identidad vitivinícola de la comarca, explicando cómo el cultivo de la vid y variedades como el godello han contribuido a definir su economía y su imagen exterior. En torno a la Denominación de Origen Valdeorras se construye así un relato que une tradición y proyección de futuro.

La literatura también encuentra su espacio en la comarca. En ¡Y doblaron las campanas!, el escritor Luis Posse Vidal sitúa la acción en Petín, utilizando el entorno como escenario narrativo y convirtiendo el pueblo en parte esencial de la historia. En estos casos, Valdeorras deja de ser objeto de estudio para convertirse en escenario literario.

 La voz de los valdeorreses

Si hay una figura imprescindible para entender la relación entre literatura y Valdeorras es Florencio Delgado Gurriarán. Su obra, escrita en gallego y marcada por el exilio, está profundamente vinculada a la identidad de la comarca.

En sus poemas aparece el paisaje, la lengua y la nostalgia de la tierra. Su figura ha sido recuperada en los últimos años, especialmente tras dedicársele el Día das Letras Galegas, lo que ha permitido redescubrir su legado y su conexión con Valdeorras.

Junto a él, otros autores han aportado miradas diferentes, desde la narrativa hasta el ensayo, contribuyendo a construir una literatura que, aunque no siempre masiva, sí es profundamente arraigada al territorio.

Muchos de estos libros tienen su origen en historias transmitidas de generación en generación. Relatos sobre la vida en el rural, sobre la emigración o sobre episodios históricos han pasado de la tradición oral al papel, evitando que se pierdan con el paso del tiempo. En este sentido, la literatura en Valdeorras cumple una función que va más allá del entretenimiento: actúa como archivo de la memoria colectiva.

De este modo, en un momento en el que el rural busca redefinirse, estos libros adquieren un valor especial. No solo permiten conocer el pasado, sino también entender los retos del presente: la despoblación, el envejecimiento o la transformación económica.

Leer sobre Valdeorras es, en realidad, una forma de recorrerla. Cada página habla de sus pueblos, de su gente y de su historia. Y en ese recorrido, la literatura se convierte en una herramienta imprescindible para que la comarca no solo se viva, sino que también se recuerde.

Valdeorras en los libros, un territorio que también se descubre leyendo