domingo. 12.04.2026

El día que apareció Manuel Girón, el guerrillero de Valdeorras al que el franquismo dio por muerto varias veces

La identificación de sus restos en Ponferrada más de siete décadas después pone fin a una historia de guerrilla, traición y silencio en los montes del noroeste

Durante décadas, nadie supo con certeza dónde estaba el cuerpo de Manuel Girón Bazán. Su nombre circuló entre versiones contradictorias, anuncios de muerte nunca confirmados y relatos construidos en plena posguerra. Fue dado por muerto en varias ocasiones, en un contexto en el que la propaganda y la represión formaban parte de la estrategia del régimen. No ha sido hasta este 2026 cuando esa historia comenzó a cerrarse. Los trabajos de exhumación en el antiguo cementerio del Carmen, en Ponferrada, realizados por Sputnik Labrego, permitieron identificar sus restos mediante pruebas genéticas. Más de 70 años después, el cuerpo del guerrillero tenía por fin una localización y una identidad confirmada.

Girón nació en El Bierzo en el año 1910 aunque su vida estuvo muy vinculada a Valdeorras, y a su monte. Tras el golpe de 1936 y la represión posterior, como tantos otros, optó por echarse al monte y unirse a la resistencia antifranquista.

Durante los años cuarenta se convirtió en una de las figuras más destacadas de la guerrilla en el noroeste, integrado en la Federación de Guerrillas de León-Galicia. Su actividad se desarrolló en un territorio amplio que abarcaba Valdeorras, El Bierzo y zonas limítrofes de León y Zamora, con base en áreas montañosas como las de Casaio. La guerrilla sobrevivía en condiciones extremas. Dependía del apoyo de enlaces, del conocimiento del terreno y de una movilidad constante para evitar la presión de la Guardia Civil, que se intensificó especialmente a finales de los años cuarenta.

El final de Girón llegó en 1951 y no en un enfrentamiento directo, sino a través de una infiltración. Un miembro introducido en el grupo logró ganarse su confianza y acabó con su vida en un refugio de los montes bercianos, en el entorno de los Aquilianos.

Las vidas tras la muerte

A partir de ese momento comenzó otra historia, la del relato construido sobre su muerte. El régimen presentó los hechos como un enfrentamiento y difundió versiones confusas sobre lo ocurrido. No era la primera vez que se daba por muerto a Girón, lo que contribuyó a alimentar una imagen casi legendaria.

Su cuerpo fue trasladado a Ponferrada, donde fue enterrado sin reconocimiento en el cementerio del Carmen. Con el paso del tiempo, la localización exacta de sus restos se perdió entre traslados, registros incompletos y décadas de silencio. La recuperación de su figura llegó mucho después, de la mano de investigaciones históricas y trabajos de memoria. Las excavaciones iniciadas en el cementerio permitieron localizar restos compatibles con los de guerrilleros represaliados.

La confirmación definitiva llegó con los análisis genéticos realizados en 2026, que permitieron identificar con certeza los restos de Girón, tras las excavaciones realizadas por los profesionales de Sputnik Labrego.  El hallazgo no solo tiene un valor científico, sino también simbólico, al poner fin a una de las historias más representativas de la guerrilla antifranquista en el noroeste.

La trayectoria de Girón está profundamente ligada a los montes de Valdeorras, donde comenzó su huida y donde se asentaron algunos de los principales núcleos guerrilleros de la posguerra. Su figura resume una etapa marcada por la resistencia, la persecución y la vida en la clandestinidad.

Hoy, con su cuerpo identificado, el relato deja atrás la incertidumbre. La historia de Manuel Girón ya no es solo la de un guerrillero al que dieron por muerto varias veces, sino la de un hombre cuyo recorrido, décadas después, ha podido reconstruirse con mayor precisión.

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