Cuatro días de sol han bastado para cambiar el escenario en A Rúa. Tras más de un mes de lluvias continuadas y problemas de turbidez en las captaciones superficiales, el sistema de abastecimiento empieza a estabilizarse.
La alcaldesa, María González Albert, aseguró en Onda Cero Valdeorras que la situación ha mejorado «muitísimo» y que el municipio comienza a «ver a luz ao final do túnel», aunque con cautela. Durante un mes y medio, explicó, fue imposible mantener la calidad habitual del agua debido a la persistencia de las lluvias, que afectaron directamente a unas captaciones que son superficiales y, por tanto, especialmente vulnerables.
«O servizo estivo garantido»
La alcaldesa insistió en que el Concello garantizó el suministro en todo momento. «O Concello da Rúa en todo momento garantizou o servizo de auga», afirmó. Aunque el agua no era apta para el consumo, sí se mantuvo para usos básicos, y se habilitaron fuentes alternativas en coordinación con el Consorcio de Augas.
Definió lo ocurrido como una situación «absolutamente excepcional» y recordó que A Rúa fue el único municipio de la comarca que mantuvo suministro diario de forma continuada durante más de un mes.
Hubo días, reconoció, en los que «non nos podíamos duchar», reflejando la dureza de un episodio que obligó a los servicios municipales a trabajar sin descanso.
El debate sobre el recibo
En redes sociales surgieron voces críticas que cuestionaban el cobro del recibo del agua durante el periodo de restricciones.
González Albert respondió con datos: el recibo del abastecimiento ronda los tres euros al mes, mientras que el coste del agua suministrada en esta situación extraordinaria ascendía a unos tres euros al día. «Non é unha situación normal», señaló, defendiendo que no se trató de una interrupción del servicio sino de una circunstancia excepcional provocada por factores meteorológicos.
Superado el episodio más crítico del agua, el Concello afronta ahora las consecuencias de las últimas borrascas. En zonas como A Choupeira y el entorno del río se registraron árboles derribados por la combinación de viento y crecida.
La retirada ya se ha realizado sin que se produjeran daños de gravedad. La alcaldesa advirtió que, tras un invierno tan lluvioso, este será «un ano de herba», lo que obligará a intensificar los trabajos de desbroce.
Los incendios revelan antiguos caminos
El fuego del pasado verano ha dejado también una consecuencia inesperada: la aparición de antiguos caminos y muros ocultos por la maleza. Más del 80 % del término municipal es monte, recordó la alcaldesa, y muchos de esos espacios estaban infrautilizados por falta de accesos en condiciones.
El Concello prevé aprovechar fondos concedidos por la Xunta para reparar infraestructuras afectadas por los incendios y poner en valor esos caminos. La idea es consolidar una ruta que conecte A Carrúa Fonda, Ponte Pérez y los muíños de Somoza, un recorrido que, según señaló, ya promociona el Club de Atletismo Rúa. «Moitas veces vas a sitios fóra e valorizas espazos sen valorar o que tes», reflexionó.
En el ámbito cultural, el Cine Avenida acogerá este fin de semana la proyección infantil de «Frankie y los monstruos» y, para público adulto, «Aída y vuelta», dirigida por Paco León. La alcaldesa avanzó además que la próxima semana se proyectará «Hamnet».
Por último, animó a la ciudadanía a asistir a los plenos municipales, que —según indicó— suelen contar con poca presencia de público pese a ser un espacio donde «sempre se aprende bastante» y se puede seguir el debate político local.
Tras semanas de tensión por el agua y meses marcados por incendios y borrascas, A Rúa recupera la estabilidad. Primero en los grifos. Después, en el monte.
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