La asociación ASTEAVAL celebró en A Rúa las jornadas «TEAcompaño, para toda la vida», una iniciativa centrada en acercar a la sociedad la realidad del autismo desde diferentes perspectivas y etapas de la vida.
A lo largo de la jornada intervinieron Antía López Álvarez, psicóloga, con la charla «Adaptando la intervención en el autismo»; Paula López Cid, logopeda, con «Lenguaje y conexión»; Ana Quintana Castro, terapeuta ocupacional, con «Terapia ocupacional e integración sensorial»; Marina Puga Alonso, profesora de refuerzo, con «Diagnóstico e intervención de un profesional dentro del aula»; y Ester Pérez Ribada, emprendedora TEA diagnosticada a los 48 años, que abordó «Origen del autismo y mercado laboral».
Precisamente con Ester Pérez habló Somos Comarca al finalizar la jornada. Durante la entrevista explicó que el objetivo principal de estas charlas es «poner sobre la mesa lo que es el autismo, que la gente lo conozca y entienda que es una condición del neurodesarrollo, no una enfermedad».
«No es algo de lo que haya que escapar ni algo que dé miedo. Es algo tan natural como la vida misma», afirmó. Además, destacó que en esta edición se abordaron aspectos relacionados con la infancia, el entorno escolar, la terapia ocupacional o la psicología, mientras que ella quiso centrar su intervención en la vida adulta y laboral «porque es la parte que me compete también como persona autista diagnosticada en la edad adulta».
Uno de los mensajes más repetidos durante la conversación fue la necesidad de normalizar el autismo y acabar con la visión estereotipada que todavía existe. «Queremos que la gente no lo vea como algo raro o ajeno, porque no es cierto. Una de cada 31 personas en España es autista y seguramente entre nuestros amigos o familiares hay alguien sin diagnosticar», explicó.
Ester insistió en que todavía existen «demasiados mitos» y una imagen «muy sesgada» del autismo. «Parece que o eres Sheldon Cooper o eres Raymond, y entre esos dos extremos hay personas muy variadas y muy diferentes», apuntó.
También habló sobre la importancia de comprender y respetar las distintas formas de comunicación y comportamiento. «Muchas veces pensamos “qué rarita es esa persona”, cuando simplemente tiene una manera diferente de procesar la información o de comunicarse. Eso no la convierte en una mala persona», señaló. En este sentido defendió que «ser diferente no es malo» y recordó que «no hay dos personas iguales en el mundo, tampoco dentro del autismo».
Otro de los temas abordados fue el acceso al mercado laboral y la inclusión de las personas neurodivergentes en las empresas. Ester, que lleva cinco años trabajando en este ámbito, reconoció que el camino «cuesta y sigue costando», aunque aseguró que empieza a percibir cambios positivos.
«Las empresas están comenzando a concienciarse y a abrirse a la neurodivergencia porque se están dando cuenta de que los equipos neurodiversos son muy valiosos», afirmó.
Según explicó, diferentes estudios reflejan beneficios en creatividad, innovación e incluso productividad. «Hay investigaciones que demuestran que las personas autistas pueden llegar a ser hasta un 50% más rápidas trabajando que una persona neurotípica», comentó.
Además, apuntó que muchas compañías ya cuentan con personas autistas dentro de sus equipos aunque, en muchos casos, todavía permanezcan «en la sombra». Para ella, la formación y la sensibilización dentro de las empresas son claves para avanzar hacia entornos laborales más inclusivos.
Desde ASTEAVAL adelantaron además que estas jornadas tendrán continuidad y que la asociación seguirá trabajando en nuevas actividades y propuestas de sensibilización.
Una jornada que dejó claro que hablar de autismo es también hablar de comprensión, respeto y diversidad. Porque conocer mejor esta realidad es el primer paso para construir una sociedad más inclusiva y más humana.


