sábado. 09.05.2026

Amparo Quiroga: «Lito pinta los lugares que vivió… y los convierte en sueños»

La presentación de «Álvarez Diéguez Surrealismo» reunió en la Biblioteca de A Rúa a familiares, amigos y vecinos en un bonito recorrido por la memoria, la infancia y el universo creativo del artista

La Biblioteca de A Rúa acogió la presentación de «Álvarez Diéguez Surrealismo», el catálogo que acompaña a la exposición dedicada a la etapa surrealista del artista rues José Álvarez Diéguez, Lito. Un acto íntimo y muy emotivo en el que el público no solo pudo acercarse a la obra del pintor, sino también a la persona que se esconde detrás de unos cuadros profundamente personales y reconocibles.

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La presentación estuvo conducida por Cristina de la Torre, que abrió el encuentro con una reflexión sobre el surrealismo como forma de mirar y reinterpretar la realidad. A partir de una frase de André Breton, impulsor del movimiento surrealista, invitó al público a imaginar «un caballo galopando sobre un tomate», una imagen aparentemente absurda que, precisamente, define esa libertad creativa que rompe con la lógica cotidiana.

De la Torre relacionó además el nacimiento del surrealismo con los periodos de incertidumbre y conflicto. «El arte es un fruto de su tiempo», recordó, explicando cómo los artistas surrealistas comenzaron a explorar el subconsciente, los sueños y las imágenes imposibles para intentar comprender el mundo que los rodeaba. Y en esa idea encontró el hilo conductor perfecto para hablar de la obra de Lito.

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Cristina de la Torre, Amparo quiroga y José Alvarez Dieguez

«En los cuadros de Lito hay un arte surrealista incongruente, onírico, original y universal», señaló. «Es fantástico cuando un artista nos permite entrar en sus sueños, en la manera en la que ve el mundo y en la manera en la que imagina».

Pero uno de los momentos más especiales de la tarde llegó con la intervención de Amparo Quiroga, amiga personal del artista y gran conocedora de su entorno vital. Su intervención fue mucho más allá de una explicación técnica sobre la pintura: fue un viaje a la infancia compartida, a las calles de A Rúa y a los recuerdos convertidos después en arte.

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Amparo muestra la primera obra de Lito, de 1984

Quiroga recordó cómo creció en la misma calle que Lito, compartiendo juegos, paisajes y escenas cotidianas que años después aparecerían transformadas en sus cuadros. Habló de la casa familiar del artista, de las conversaciones mantenidas frente a las obras y de cómo, poco a poco, fue descubriendo el origen de muchas de sus imágenes.

«Lito pinta de memoria», explicó. «Pinta los paisajes de su infancia, las calles de A Rúa, los lugares que vivió, los sitios que visitó y las emociones que le dejaron», apuntilló.

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 Diana, mostrando orgullosa el libro firmado por su tio

Durante su intervención fue deteniéndose en varias de las obras incluidas en el catálogo y en la exposición. Una de las que más le impactó fue la elegida para la portada del libro, en la que aparecen maniquíes integrados en el paisaje. A partir de ahí relató cómo el propio artista le explicó que él mismo construía aquellos maniquíes con madera, barro o telas, incorporándolos después a sus composiciones.

«Ahí está el surrealismo puro», comentó. «El paisaje y el maniquí parecen no tener nada que ver… pero en la pintura de Lito todo termina dialogando».

También recordó el primer cuadro surrealista que pintó el artista, una escena protagonizada por una mujer desnuda dentro de una nevera antigua. Una imagen tan desconcertante como simbólica, que ya anticipaba el universo creativo que desarrollaría durante décadas.

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El heladero, un óleo de 1995 

Pero quizá uno de los momentos más entrañables de la presentación llegó cuando Amparo Quiroga habló del cuadro dedicado al heladero de la calle de la Estación. A simple vista, explicó, podría parecer una escena inspirada en cualquier ciudad italiana o veneciana, pero en realidad era un rincón perfectamente reconocible de A Rúa transformado por la mirada del artista.

«Está nuestra calle, la casa de la estación, los juguetes de la infancia, el yo-yo, los helados de aquella época…», relató. «Lito convierte esos recuerdos cotidianos en algo universal».

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La alcaldesa de A Rúa y la concejala Ana Fernández también quisieron que Lito les firmase el ejemplar

Quiroga insistió además en una idea que arrancó el asentimiento de muchos de los presentes: la enorme personalidad artística de Lito. «Sus cuadros son reconocibles allí donde los pongas. Lo suyo es de Lito y no es de nadie más», afirmó.

Durante toda la intervención se fue dibujando la imagen de un artista autodidacta, profundamente culto y con una enorme capacidad para absorber influencias —desde Dalí hasta Magritte o la pintura flamenca— sin perder nunca una voz propia. «Pinta A Rúa, pinta Valdeorras, pinta Granada, pinta Santiago; pinta los lugares donde estuvo y los convierte en parte de su imaginario», resumió.

La presentación finalizó con la lectura, por parte del propio artista, de un poema inspirado en su obra «Las tentaciones de San Antonio», una pieza llena de imágenes simbólicas, figuras fantásticas y referencias surrealistas.

Después llegó la firma de ejemplares y un aplauso largo, y muy cálido. Entre el público se encontraban sus hermanas, Teté y Araceli, además de familiares, amigos y numerosos vecinos que quisieron acompañar al artista en una tarde muy especial.

La exposición «Álvarez Diéguez Surrealismo» podrá visitarse hasta el próximo 24 de mayo en el Centro Cultural Avenida de A Rúa, en horario de 19:00 a 21:00 horas.

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