La lluvia apenas duró un cuarto de hora, pero el impacto fue inmediato y devastador. La alcaldesa de A Rúa, María González Albert, no oculta la gravedad de lo ocurrido tras la tromba de agua que este fin de semana golpeó el municipio: «Temos aquí un pequeno apocalipsis».
Según explica la regidora, la intensidad de la tormenta fue clave: «Houbo unha tormenta de 15 minutos e arrollou todo o que tiña que arrollar». En ese corto espacio de tiempo, el agua arrastró tierra, ceniza, madera y todo tipo de restos acumulados en el monte, especialmente tras los incendios de los últimos meses.
Albert insiste en que el terreno estaba «moi danado» y sin una restauración adecuada, lo que facilitó que la escorrentía acabara bajando con fuerza hacia el núcleo urbano. «Todo o que non arrollaron todo o inverno, arrollou o monte», resume.
Daños generalizados y servicios afectados
El balance es contundente. «Temos danos, temos moitos danos», asegura. Entre los principales problemas, destaca el colapso de la depuradora municipal y la acumulación de barro en calles y viviendas. «Moitos baixos inundados, moitas vivendas, moitas calles colapsadas», describe.
Durante varias horas, además, el municipio tuvo dificultades con el suministro de agua. Aunque el servicio ya se ha restablecido, la alcaldesa matiza que «ven con moita lama», debido a que la captación también se vio afectada por la llegada masiva de sedimentos.
Uno de los mensajes más contundentes de María G. Albert apunta a la falta de medidas regenerativas tras los incendios. «O terreno tiña que estar restaurado, polo menos uns básicos», señala, recordando que el fuego arrasó la zona hace meses.
La alcaldesa considera que la ausencia de trabajos de restauración y la actividad forestal posterior, con maquinaria pesada, han agravado la situación: «Todos os factores que se podían dar para que fora agresiva se deron».
En este sentido, lamenta que desde otras administraciones «se ten feito moi pouco traballo», especialmente en lo relativo a la recuperación del terreno, un aspecto que califica de «fundamental».
Mientras tanto, el municipio sigue centrado en las labores de limpieza y recuperación. Operarios municipales, empresas, brigadas forestales y voluntarios trabajan de forma coordinada para devolver la normalidad a las zonas afectadas.
La alcaldesa reconoce cierta impotencia ante la posibilidad de que episodios similares puedan repetirse: «Estamos moi a expensas do que pase co clima». Y advierte de que las consecuencias de los incendios no terminan con el fuego: «Os peores efectos veñen despois, sempre, e agora os estamos padecendo».
A pesar de la magnitud de los daños, el mensaje final es de esfuerzo colectivo: «Hai moito traballo que facer».

