jueves. 29.09.2022

El historiador continúa hablando del personaje valdeorrés, adelantado a los tiempos que creó diversas normas de trabajo

Como cada mes el historiador Antonio Castro Voces nos acerca una nueva historia de algún personaje histórico o algún hecho relevante relacionado con la comarca de Valdeorras.

Esta vez, Castro Voces continúa hablando de Don Tomás Suárez de Deza, VIII Señor de Outarelo y que nació con el nombre de Tomás de Santa Catalina de Sena Pedro Mártir Suárez de Deza Huecas Lamas y Caamaño, hijo de Francisca Tomasa Hueca Lamas y de Carlos Manuel Suárez de Deza y Hueca, también ocupó el cargo de VII marqués de Viance y fue el creador de numerosas normas relacionadas con el día a día y el trabajo de los vecinos de la zona.

A pesar de no poder residir en la Casa Grande de Outarelo, mandato del mayorazgo, dejó en manos de supervisores la ejecución de las mismas.

Capilla y portón de la Casa Grande

Castro Voces destaca en primer lugar las normas relacionadas con el trabajo en las viñas, que era de especial relevancia al estar en una zona donde se valoraba la producción del vino. En los meses de enero o febrero había que podar, hacer pozos y enrodrigar las cepas, en marzo se debían cavar, indicando que había que llevar un control de las jornadas y los jornales que se pagaban para comprobar la rentabilidad de los trabajos.

La vendimia se hacía cuando las uvas estaban maduras, teniendo además que echarle agua a las cubas, así la madera hinchaba, y se ajustaban a los arcos para, cuando se llenaran de mosto este no saliera por ningún lado.

Pisado de uvas como antaño en la Festa da Vendima en Vilamartín

También se reflejaban indicaciones para el orden de la recogida del fruto de la vid, primero se recolectaban las tintas y después las blancas, así mismo se contrataban a jornaleros, a los cuales se les pedían cantidades de cestos en función de la viña en la que trabajaran. Los de Viloval por ejemplo debían llevar 16 cestos al día, los de O Cercado 8 y los operarios de las parcelas más cercanas trabajaban de sol a sol.

Los jornaleros cobraban además en función de si llevaban el material necesario para poder realizar sus labores o si en cambio se lo cedía el propio agricultor.

A la hora de vendimiar se miraba la calidad y la clase de uvas que eran, así se explicaba según Castro Voces, que las de O Cercado fueran las de mejor calidad teniendo que ir a parte.

Posteriormente hasta el mes de abril o mayo se debían cumplir una serie de requisitos para que el vino se purificara, además un par de meses antes se debía cambiar de lugar aprovechando un día claro y con viento del norte.

El historiador también habló del aprovechamiento de la aceituna, que debía ser recogida cuando estaba madura, negra y curtida por el frío, intentando recolectarla en días de helada y nunca lluviosos.

Si desea escuchar todo lo que comentó el historiador Antonio Castro Voces, puede hacerlo en el siguiente enlace:

Cesto carral usado n las vendimias para depositar las uvas de los cestos de madera

Las normas de Don Tomás Suárez de Deza y su relación con la actualidad