viernes. 02.12.2022
Actualidad

El último café del Chambray

El histórico Café-Bar Chambray cierra este 31 de mayo tras 73 años de historia ininterrumpida en O Barco

Este 31 de mayo el Café-Bar Chambray cierra sus puertas. Su gerente Susana Fernández espera que no sea para siempre y otras personas decidan hacerse cargo de un local que se abrió por primera vez en el año 1948 y ha sobrevivido a múltiples cambios hasta convertirse en el bar más antiguo de O Barco.

La actual gerencia comenzó en 1987 de la mano de Constantino "Tino" Fernández y su esposa Genoveva Fernández, quienes ya regentaban una cantina en su pueblo de origen, San Vicente, y contaron con la ayuda inestimable de sus 6 hijos y un hermano de la propia Genoveva.

Susana Fernández es la persona que hasta este lunes ha llevado las riendas del negocio en los últimos años. Para ella comienza una nueva etapa lejos de la barra del bar. La cual decidió dejar para cambiar de aires con el final del contrato de alquiler, y unido a la llegada de la Covid. Situación que no ha hecho más que complicar las cosas en un sector muy golpeado por la crisis.

En estos últimos días han sido muchos los clientes que han acudido a tomarse el último café en el emblemático local que ha ido creciendo con O Barco, así lo detalla la gerente. Este bar comenzó en el cruce de 4 caminos, casi en el extrarradio del pueblo, y a día de hoy está en pleno centro.

Pero Fernández y sus hermanas también han crecido en el bar. Su hermana Diana Fernández si bien tiene otro trabajo, aprovechó que su día libre cuadraba con el último del Chambray, por eso quiso pasar las últimas horas de historia del mismo en donde pasó muchos momentos de su vida.

Diana destaca que comenzó en el bar con 13 años para echar una mano a sus padres. Si bien ya venían acostumbradas de la cantina de San Vicente, en O Barco tuvo que aprender a lidiar con la cantidad de clientes que allí acudían a echar la partida, ver fútbol o pasar un rato en una compañía agradable.

Como dato explica que en sus inicios tras la barra tenía que trabajar encima de una silla para poder alcanzar la cafetera. «Cuando acabábamos la EGB bajábamos de Valdegodos al instituto para estudiar y empezábamos a ayudar en el bar» afirmó.

«Si las paredes hablaran» recalcan mientras los recuerdos se agolpan uno detrás de otro. Las hermanas explican que al principio el suelo era de cemento y así también estaban las paredes hasta que su padre fue reformando poco a poco el local. Las mesas actuales fueron hechas por su tío y alguna la conservan del antiguo Café Ideal, del cual heredaron clientes cuando cerró.

Tras todos estos años quieren agradecer a todos los clientes su fidelidad y confianza a lo largo de todos estos años. También a todos aquellos que los han acompañado en el camino como los taxistas, estos tienen su parada junto al local, y durante toda la etapa estuvieron pendientes de la familia Fernández. «Se quedaban hasta que cerrábamos para comprobar que no nos pasaba nada» apostilló Diana.

El Chambray echa este 31 de mayo su cierre, esperando sus fieles que no sea para siempre. Un bar que en 73 años vivió múltiples eventos y cambios de la sociedad. Como por ejemplo el final de la opción de fumar dentro de los locales o la llegada de elementos ya tan comunes como la televisión o los teléfonos móviles.

Comentarios
El último café del Chambray