Vilamartín ya está en modo fiesta. Desde este jueves 23 de abril, el municipio se lanza a cuatro días intensos en honor a San Xurxo, con un programa que mezcla tradición, música y novedades pensadas para atraer a públicos de todas las edades. «Temos por diante catro días de festa que se dice pronto», resume la teniente de alcalde, Sherezade Núñez, que avanza una edición marcada por la recuperación de conciertos de rock y por el protagonismo de la calle como punto de encuentro.
El arranque será este 23 de abril, jornada festiva local en Vilamartín de Valdeorras, con una programación que combina actos religiosos y música en la calle. «Temos por diante catro días de festa que se dice pronto», explica Núñez, quien destaca la importancia de mantener costumbres como la procesión de San Xurxo, que recorrerá las calles acompañada de pasacalles y una sesión vermú amenizada por la charanga Rioleira.
La música será protagonista desde el primer día. La orquesta Panamá ofrecerá actuación continua entre las ocho y las once de la noche, adaptándose al carácter laboral de la jornada siguiente. Pero será el viernes cuando una de las principales novedades cobre fuerza: la recuperación de los conciertos de rock, una tradición que durante años marcó el ambiente festivo.
«Quixemos recuperar esa tradición», señala la teniente de alcalde, que confirma la participación de grupos como El Patio de Leni y Navegando a Barlovento, este último especialmente recordado en la comarca desde los años 2000. La noche continuará con la discoteca móvil Opium, una cita habitual que, según indica, «nunca falla» y congrega a gran parte del público joven.
El sábado se perfila como el día más multitudinario. La programación incluye pasacalles con Charangaiteiros, bingo en la plaza para dinamizar la tarde y, ya por la noche, la verbena con el grupo Claxxon, seguida nuevamente de la disco móvil. «É o día máis grande, onde esperamos moita máis xente», apunta Núñez, convencida de que vecinos de toda la comarca se acercarán a disfrutar del ambiente festivo.
El domingo servirá para cerrar las celebraciones con propuestas que combinan tradición y tendencias actuales. Habrá nueva procesión, esta vez con la Magdalena hacia Rodeleira, manteniendo el ritual de acercarla al arroyo «para pedir que non chova», una práctica ligada al pasado agrícola del municipio. La jornada incluirá además sesión vermú, tardeo con música y una pancetada popular.
Todos los actos se desarrollarán en la Praza do Pobo Xosé Luís Núñez, eje central de la vida social del municipio. Núñez subraya el carácter integrador de estas fiestas, en las que conviven generaciones y visitantes: «Encántanos que a xente de ao redor, sobre todo a xente nova, se involucre», afirma, sin olvidar a los asistentes más fieles, que «non perdonan un pase de orquesta».
Con la vista puesta en el tiempo, que este año parece acompañar, Vilamartín se prepara para una de sus citas más esperadas del calendario. Cuatro días en los que la música, la tradición y la convivencia volverán a llenar las calles.


