La imagen de Vilamartín de Valdeorras este lunes 15 de junio poco tiene que ver con la vivida durante la tarde y la noche del domingo. El agua ya no baja con fuerza por las calles y gran parte de las incidencias más urgentes están controladas, pero la tormenta sigue dejando consecuencias visibles en distintos puntos del municipio.
Uno de los principales problemas de esta jornada afecta al abastecimiento de agua. Los desprendimientos registrados durante el temporal provocaron roturas en tuberías y acometidas, dejando sin suministro a varios núcleos de población. Según explicó la alcaldesa en funciones, Sherezade Núñez, las incidencias afectan a Arcos, Vilamartín y San Miguel.
Los operarios trabajan desde primera hora para solucionar la avería y recuperar el servicio cuanto antes. «Hoxe seguramente xa consigamos que se reverta a situación, con sorte», señaló Núñez, quien explicó que se instaló una nueva tubería para subsanar el problema lo antes posible. La previsión del Concello es que el suministro pueda quedar restablecido a lo largo de la jornada.
La tormenta también provocó daños en algunas vías. Brigadas de la Diputación trabajan en la limpieza de las carreteras de su competencia, mientras que el personal municipal continúa actuando en diferentes puntos afectados por los arrastres de agua y los desprendimientos.
La situación más complicada se mantiene en la carretera de Cernego, donde la fuerza del agua agravó el deterioro que ya presentaba la vía. Según indicó la alcaldesa en funciones, el firme quedó muy afectado y la circulación permanece prácticamente cortada mientras se buscan soluciones para recuperar la normalidad con las debidas garantías de seguridad.
Además, desde el Concello piden extremar la precaución en las carreteras que conectan los núcleos de montaña de Arnado, Córgomo y San Vicente de Leira, donde todavía pueden encontrarse restos de los desprendimientos registrados durante el temporal.
También siguen los trabajos en Cildeirais, donde todavía es necesario retirar lodos, troncos y piedras arrastrados por la tormenta que dificultan el tránsito de vehículos. Otro de los puntos más castigados fue A Rodeleira, donde el agua llegó a afectar a viviendas, bajos y garajes durante la noche del domingo. Aunque la situación ha mejorado notablemente, todavía continúan las labores para devolver la normalidad a la zona.
Pese a la magnitud de la tormenta y a los importantes daños materiales causados en el suministro de agua, calles, carreteras y viviendas, el balance deja una noticia positiva. «Non temos que lamentar ningún dano persoal, que é o máis importante de todo», destacó Núñez. «Pouco a pouco, vamos solucionando as cousas», añadió.
La preocupación, sin embargo, sigue puesta en el cielo. Vilamartín permanece en alerta ante la previsión de nuevas tormentas durante los próximos días. Por ello, la alcaldesa pide «paciencia, calma» y, sobre todo, «moitísima precaución», mientras continúan los trabajos para reparar los daños provocados por un episodio que volvió a poner a prueba al municipio.


