Casi un mes después de las riadas del 17 de junio, Vilamartín de Valdeorras sigue inmerso en una recuperación que se mide en más de medio millón de euros en daños, pero también en carreteras que todavía esperan una reparación, captaciones de agua vulnerables a cada tormenta y vecinos que continúan sin recuperar por completo la normalidad. Esa es la valoración que el Concello ha remitido a la Xunta de Galicia para optar a las ayudas con las que afrontar las actuaciones de mayor envergadura.
Detrás de esa cuantía no solo hay infraestructuras dañadas. También vecinos pendientes de un abastecimiento de agua especialmente vulnerable cada vez que llueve, carreteras y puentes que necesitan actuaciones para garantizar la seguridad y servicios que todavía no han recuperado la normalidad.
Entre las actuaciones más costosas figura la reparación del puente de Arcos, cuyo informe técnico ya ha sido remitido a la Xunta y cuya ejecución rondará los 200.000 euros. A ello se suma la mejora de la captación de Abelaído, que abastece de agua potable a Arcos y Valdegodos y requerirá una inversión cercana a los 140.000 euros. La relación de daños incluye además parques, carreteras y otras infraestructuras afectadas por la fuerza del agua, algunas de las cuales necesitan ser reforzadas para garantizar la seguridad de quienes las utilizan. En conjunto, la factura de las riadas supera ya el medio millón de euros.
Mientras las actuaciones de mayor envergadura siguen pendientes de financiación, el Concello continúa interviniendo con medios propios en las zonas consideradas prioritarias. A estos trabajos se suma la labor que desarrolla TRAGSA, desplazada por la Confederación Hidrográfica, centrada en la retirada de lodos, piedras y troncos y en la limpieza de los accesos a las captaciones de agua, una colaboración que está permitiendo actuar en la recuperación de algunos de los puntos más afectados.
Precisamente el abastecimiento de agua se ha convertido en una de las principales preocupaciones del Ayuntamiento. «Prácticamente todos os abastecementos de auga potable son mananciais de alta montaña e cada vez que hai unha riada ou unha tormenta vólvense ver comprometidos», explica la alcaldesa, Sherezade Núñez. La regidora recuerda que estas infraestructuras ya habían quedado muy dañadas tras los incendios de agosto de 2025 y adelanta que el Concello trabaja en varios proyectos para proteger las captaciones y hacerlas menos vulnerables frente a futuros episodios de lluvias intensas.
La alcaldesa confía ahora en que la Xunta concrete cuanto antes el convenio anunciado para poder iniciar unas obras que el Ayuntamiento no puede asumir únicamente con recursos propios. «Estamos rezando todos os días para que o tempo nos permita seguir traballando e recuperándonos destes innumerables destrozos», resume Núñez. La preocupación, añade, va más allá de las infraestructuras. El municipio todavía no ha logrado dejar atrás el impacto de los incendios del pasado verano y las riadas han dificultado aún más esa recuperación, también desde el punto de vista económico, en una época del año en la que muchos vecinos regresan para pasar las vacaciones y sostienen buena parte de la actividad de los negocios locales.



