jueves. 18.06.2026

La tormenta deja sin agua potable a Vilamartín tras el desbordamiento del Farelos y el Leira

El Concello recomienda no consumir agua de la traída mientras continúan los trabajos de limpieza. Los vecinos de Arcos reclaman una actuación urgente en el río Farelos y en O Barco también se registraron inundaciones y filtraciones en edificios públicos
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La tormenta deja sin agua potable a Vilamartín tras el desbordamiento del Farelos y el Leira

La tormenta que descargó durante la tarde del miércoles sobre Valdeorras sigue dejando consecuencias un día después. En Vilamartín de Valdeorras, los pueblos de Ascos y Valdegodos no tienen agua, aunque el Concello espera solucionar el la incidencia a lo largo de este jueves. Además, el Concello ha advertido este jueves de que el agua de la traída no es apta para el consumo en todo el municipio debido a la turbidez provocada por los arrastres generados por las lluvias torrenciales, mientras continúan los trabajos para recuperar la normalidad.

La jornada fue especialmente complicada en un municipio devastado por los incendios del pasado verano. Según explicó el exalcalde Enrique Álvarez, los ríos Farelos y Leira comenzaron a crecer de forma repentina hasta desbordarse en cuestión de minutos.

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La crecida del Farelos obligó a cortar temporalmente la N-120 a la altura de Arcos. El agua atravesó la carretera arrastrando lodo, piedras, ramas y troncos, obligando a interrumpir la circulación hasta que pudieron realizarse las tareas de limpieza. Aunque el tráfico ya ha sido restablecido, los trabajos continúan tanto en la carretera como en otros puntos afectados por los arrastres.

Las lluvias también causaron problemas en viviendas situadas en las zonas más bajas próximas al cauce. Algunas plantas bajas llegaron a inundarse después de que el río se saliese de su curso habitual.

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Desde el Concello relacionan directamente la gravedad de estos episodios con la pérdida de masa forestal provocada por los incendios. Álvarez recuerda que cerca del 90 % del territorio municipal resultó afectado por el fuego y considera que la ausencia de vegetación hace que el agua descienda con mucha más rapidez desde las zonas altas. «Sabíamos que podía pasar», explica Álvarez Barreiro, que insiste en la necesidad de invertir en el rural y en la gestión de los montes para reducir el impacto de fenómenos meteorológicos extremos como el vivido esta semana. La Diputación de Ourense mantiene también trabajos en la carretera provincial OU-0807, donde continúan las labores de retirada de materiales arrastrados por el agua.

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A las reclamaciones para recuperar la normalidad se ha sumado la Asociación de Vecinos San Lourenzo de Arcos. La entidad ha registrado escritos dirigidos a la Unidad de Carreteras del Estado en Ourense y a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil para solicitar trabajos urgentes de limpieza en el río Farelos a su paso por la N-120. Los vecinos alertan de la gran cantidad de madera y lodo acumulada tras el desbordamiento y consideran necesario actuar cuanto antes para reducir el riesgo de nuevos episodios similares.

Inundaciones y filtraciones en O Barco

En O Barco, una de las incidencias más destacadas se registró en el acceso por Veigamuíños, donde la acumulación de agua obligó a cortar temporalmente la circulación. La situación quedó normalizada horas después, aunque la tormenta dejó problemas en distintos puntos del casco urbano.

Buena parte de las incidencias se concentraron en la zona de Santa Rita y Conde Fenosa, donde el agua llegó a rebosar por alcantarillas y arquetas, provocando inundaciones puntuales en bajos, garajes y algunos locales. Operarios municipales y personal del Consorcio de Augas tuvieron que intervenir para desatascar distintos puntos de la red de saneamiento.

Las lluvias también provocaron filtraciones en el Teatro Lauro Olmo y en el CEIP Otero Pedrayo, además de obligar a realizar labores de limpieza en varias calles del municipio.

La tormenta coincide además con un momento especialmente delicado para la red de saneamiento de O Barco. El Concello está pendiente de iniciar las actuaciones previstas en el colector del arroyo Cigüeño, una infraestructura deteriorada cuya reparación resulta clave para solucionar los problemas que motivaron la prohibición del baño en el Sil aguas abajo de su desembocadura.

Preguntado por si las lluvias pueden afectar a esos trabajos, el alcalde, Aurentino Alonso, reconoció que el episodio obliga a extremar las precauciones. «Grazas que non empezamos a obra, que se chegamos a empezar a obra, ao mellor agora estabamos falando dunha debacle importante», señaló, en referencia al enorme caudal que descendió durante la tormenta.

Alonso insistió en que serán los técnicos quienes determinen cuándo pueden iniciarse los trabajos y en qué condiciones de seguridad. Además, considera que los incendios forestales sufridos el pasado verano están agravando las consecuencias de este tipo de episodios. «Agora mesmo o monte non retén nada», advirtió, señalando que la pérdida de vegetación hace que el agua llegue cada vez con más rapidez al casco urbano y arrastrando grandes cantidades de barro.

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