lunes 25/10/21

Julia Mayo, arqueóloga: “¿Por qué O Barco no tiene un museo?”

La arqueóloga valdeorresa Julia Mayo dirige el yacimiento de El Caño, en Panamá y pronunciará una conferencia en el Casino de O Barco el próximo 22 de octubre.

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Julia Mayo es arqueóloga y doctorada en Antropología Americana por la Universidad Complutense de Madrid. Descendiente de Arnado (Vilamartín de Valdeorras) pero nació en Panamá, donde dirige un proyecto de investigación en el yacimiento arqueológico precolombino de El Caño, considerado el hallazgo arqueológico más importante de las últimas décadas en las Américas. Bajo su dirección, su equipo descubrió un cementerio datado entre el 700 y el 1.100 de nuestra era. En las tumbas se encontraron personas de la alta sociedad de la época, cuyos cuerpos fueron enterrados con ricos ajuares funerarios y acompañantes.

-SOMOSCOMARCA: ¿Por qué decidió ser arqueóloga?

- JULIA MAYO: Desde muy temprano sentí interés, imagino que, como cualquier otro niño, por los sitios históricos, las leyendas que me contaba mi padre, las películas en las que los protagonistas visitaban lugares lejanos en busca de aventuras. Cuando ya empecé a entender un poco mejor en qué consiste realmente ser historiador o arqueólogo me pareció fascinante el poder aprender cómo investigar para descubrir cosas de las que apenas quedan vestigios. Me gustaba también la idea de pasar tiempo al aire libre, en el campo. Finalmente, cuando tuve que tomar la decisión de qué estudiar hice caso a mi padre, estudié lo que para mí era ya una pasión, ni siquiera pensé si resultaría a largo plazo rentable, no porque sobrase el dinero en casa, sino porque sabía de la alta tasa de desempleo de otras profesiones mejor valoradas socialmente.

-SOMOSCOMARCA: Su hermano Carlos, historiador del arte, ha trabajado con usted en el yacimiento. ¿Nació la profesión en el seno familiar?

- JULIA MAYO: No. De hecho, somos los primeros en casa en estudiar una carrera universitaria. Ahora bien, tengo un sobrino y este a pesar de tener cinco años pide para que su papá o yo lo llevemos a El Caño y se anima a dar explicaciones de lo que ve allí. Quién sabe Carlos y yo seamos los primeros de una saga de arqueólogos (ríe).

-SOMOSCOMARCA: Aunque nació en Panamá, donde ahora reside, su infancia y adolescencia fue en Valdeorras.

- JULIA MAYO: Si, durante un tiempo. Mi padre aprendió en Brasil (Petrobras) el oficio de soldador y montador y este oficio lo llevó a trabajar en muchos sitios. De Brasil pasó a trabajar en Panamá (Refinería Panamá) y de ahí a las de IMISA en Vilaseca (Tarragona) y CEPSA en la Línea de la Concepción (Cádiz). Cuando finalmente se jubila y decide que nos traslademos a vivir a O Barco yo tenía 10 años. Anteriormente había estado aquí, pero de forma temporal. Recuerdo estar matriculada a los 8 en el colegio de “Las Monjas”.  Me fue muy mal porque ya de aquella no sentía mucha devoción por los santos y no llevaba bien la disciplina de la escuela. Como decía, a los 10 años es cuando nos establecimos en O Barco y mis padres me matricularon en el Colegio Condesa de Fenosa donde me sentí mucho mejor. Recuerdo con cariño a mi profesora de lengua, Dña. Carmen quien me enseñó a escribir, a Dña. Julia, a Dña. Rosa y Don Nemesio. De todos ellos tengo muy gratos recuerdos y considero que todos fueron excelentes maestros. Finalizada la primaria, que por entonces se llamaba EGB como todos los cuarentones y cincuentones ya saben, me matriculé en el Instituto Martaguisela e hice el bachillerato en letras porque ya tenía claro que quería estudiar arqueología. Por lo demás aprendí a nadar en el río Sil, ayudaba en la vendimia en casa cuando tocaba y también recogí muchas castañas. Cuando empecé a estudiar en la Facultade de Xeografía e Historia en Santiago mis primeros trabajos de investigación fueron sobre temas que tenían que ver con la minería del oro romana porque la comarca se presta para eso. Tengo la certeza de que pronto regresaré, tan pronto me jubile.

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-SOMOSCOMARCA: Respecto a su papel en el Parque Arqueológico El Caño, fue su empeño el que saco adelante las investigaciones en el lugar: invitó a otros investigadores y creó una plataforma para su gestión a largo plazo. Además, obtuvo fondos de National Geographic que llegó a publicar estos yacimientos en su portada ¿cómo vio el potencial del lugar?

- JULIA MAYO: El Caño era un sitio conocido, pero poco estudiado, un lugar en principio con mucho potencial para estudiar a la Jefatura de Río Grande. Los dos sitios más importantes de esa jefatura es Sitio Conte, un cementerio localizado a 2.5 km de El Caño, y El Caño. Se pensaba que los dos sitios eran en realidad parte de un mismo recinto ceremonial y funerario. En El Caño se realizarían los rituales funerarios y Sitio Conte se enterraba a los muertos.  Sin embargo, el levantamiento microtopográfico y las prospecciones pusieron de relieve que El Caño presenta una serie de estructuras muy similares a las de Sitio Conte: dos alineamientos de columnas de basalto y una estructura circular, la cual en Sitio Conte está delimitada por columnas de basalto a lo largo de su perímetro exterior y en El Caño consiste en una secuencia superpuesta de depósitos, probablemente rellenos de construcción. En ambos sitios, tanto los alineamientos como la estructura circular tienen las mismas dimensiones, están orientados de forma similar y su localización relativa es exactamente la misma. Cuando nos dimos cuenta de este parecido empezamos a trabajar con la hipótesis de que, dado que en Sitio Conte fueron hallados entierros múltiples en las inmediaciones de la estructura circular, dentro y fuera hacia el E, es posible que bajo el campo elevado circular de El Caño existiesen entierros múltiples similares. En 2008 abrimos una excavación en ese punto y comprobamos con alegría que ahí se encontraban las tumbas. A partir de ahí empezamos a observar que, si bien en apariencia los enterramientos y ajuares son similares, presentan diferencias importantes.

-SOMOSCOMARCA: Para nuestros lectores que tal vez no conozcan el lugar, ¿qué es lo más significativo del parque del Caño?

- JULIA MAYO: Sitio El Caño fue un recinto de uso funerario (nosotros nos referimos a él como necrópolis o ciudad de muertos), que fue construido alrededor del año 700 d.C. y abandonado entorno al 1000 d.C. Además de los conocidos monolitos, el recinto contenía un cementerio y un área ceremonial con edificios de madera. Hoy estos edificios se han perdido. De ellos lo único que se conserva son los agujeros de los postes de madera, excavados en la tierra.  

Es importante, entre otras cosas, por la riqueza (en sentido amplio) y excelente estado de conservación de sus enterramientos múltiples y simultáneos. Llamamos así a unos enterramientos muy particulares que consisten en inhumaciones de un número variable de personas (de entre 8 y 32 personas) enterradas en una misma tumba al mismo tiempo. Estas se encuentran juntas en un sector específico del cementerio destinado al enterramiento de personas de alto estatus.

En ese sector de tumbas ricas hemos excavado hasta la fecha un total de siete: dos tumbas con entierros múltiples y simultáneos del Cerámico Tardío Fase A (700-900 d.C) con cerámicas del complejo Conte Temprano, las tumbas T5 y T6, y cinco tumbas del Cerámico Tardío Fase B (900-1100 d.C), con cerámicas del complejo Conte Tardío, las tumbas T1, T2, T4, T7 y T8. Cuando construyeron estas tumbas más tardías destruyeron en parte las más tempranas (la T5 y T6). La T1 tenía una inhumación compuesta por ocho personas, dos de ellas de alto estatus, aunque uno de los dos tenía una cantidad mayor de artefactos de ajuar que el otro. El resto eran personas de bajo estatus. La T2 tenía 27 cuerpos, dos de ellos de alto estatus, aunque como en el caso anterior uno de los dos fue enterrado con una cantidad mayor de artefactos, incluidos aquellos que consideramos son símbolos de alto estatus. La T4 tenía 32 cuerpos, dos de los cuales eran individuos de alto estatus, observándose la misma situación que en los casos anteriores, uno de mayor estatus que el otro. Además, en esta tumba encontramos claras evidencias de violencia ritual (decapitados, cabezas, marcas de desgarramiento y desollamiento. En la T7 fueron enterrados 28 individuos dos de ellos de alto estatus, uno con una mayor cantidad de ajuar que el otro. En esta muchos de los cuerpos fueron desmembrados. De la T8 no podemos decir mucho porque fue en parte destruida cuando excavaron las fosas de las tumbas T4 y T7. Nos encontramos con la inhumación seriamente dañada. 

Como dije antes, consideramos que estas tumbas pertenecen a personas de alto estatus enterradas con acompañantes. Se ha observado un patrón muy claro con respecto a los estatus. No todos los acompañantes son personas de alto estatus. Todos los individuos principales eran acompañados en su viaje de ultratumba por al menos una persona de alto estatus. El resto son de un estatus inferior.

yacimientos de El Caño, en Pánama

-SOMOSCOMARCA: ¿Sigue las últimas investigaciones arqueológicas que se han hecho en Valdeorras? ¿Qué le parecen?

- JULIA MAYO: Si, las sigo en Facebook y me tiene entusiasmada que Spunitk Labrego esté haciendo investigaciones no Castelo. Recuerdo haber subido allí de niña. Ojalá  reciban la ayuda que necesitan para seguir adelante. Lo merecen. Debemos tener en cuenta de que lo que hagan allí que es, dicho sea de paso, toda una inversión de tiempo y esfuerzo que estas personas están haciendo, es riqueza para la comarca en muchos sentidos ya que recuperan nuestra historia, y la cultura y costumbres de la región y además recogen materiales que podrán ser exhibidos, junto con toda esa información, si se destinase un espacio para crear un museo.

Los museos son importantes por muchas razones. Son custodios de nuestra historia, en Valdeorras no hay un lugar donde guardarla y conservarla. Además, son lugares donde aprender de ella y comprenderla, un espacio de reunión y comunión entre vecinos, un sitio donde mostrar con orgullo lo que somos y fuimos alguna vez, en fin, un lugar muy especial que todas las comarcas deberían tener, así como tienen un mercado, una plaza, un ayuntamiento o una iglesia. A propósito, ¿por qué O Barco no tiene un museo?

-SOMOSCOMARCA: Defiende la educación como medio para transformar las personas, ¿cómo es la situación en Panamá?

- JULIA MAYO: La educación en Panamá es el gran tema a resolver. En realidad, es el gran tema a resolver en cualquier país en vías de desarrollo. Pareciera que aquí todos tienen la certeza de que para que haya un mayor reparto de la riqueza y bienestar social, es necesario mejorar la educación. Sin embargo, no hay avances en este sentido y no es por dinero, sino por la resistencia al cambio. Las mejoras en la educación no consisten solo en invertir en ordenadores o la construcción de escuelas. De alguna manera los conflictos de interés deben ser superados para mejorar la calidad del profesorado en todos los grados de enseñanza académica.

-SOMOSCOMARCA: El próximo 22 de octubre estará en O Barco, invitada por el IEV para dar una conferencia. ¿De qué tratará?

- JULIA MAYO: Voy a contarles sobre lo que estamos haciendo en El Caño, los antecedentes del proyecto y los avances en las investigaciones y también hablaré de nuestra experiencia a la hora de administrar el proyecto porque creo que uno de nuestros logros es el haber conseguido mantener en el tiempo una excavación viva, un proyecto vivo. Hablaré por tanto de la Fundación El Caño, contaré para qué y por qué la creamos y lo que hemos logrado con ella. Lo hago por si de repente, de nuestro modelo de proyecto y autogestión surge alguna idea exportable a Valdeorras, que puedan ayudar en su misión a los interesados en la comarca que estén pensando en hacer algo similar o que ya lo estén haciendo.

Julia Mayo, arqueóloga: “¿Por qué O Barco no tiene un museo?”