El godello Viñaredo abre una nueva etapa con la llegada de su añada 2025 y lo hace con una imagen completamente renovada. El vino de Bodegas Santa Marta deja atrás la histórica etiqueta negra que lo ha acompañado durante décadas y se presenta ahora con un diseño más luminoso, dominado por el blanco, los tonos crema y los detalles dorados.
No se trata de un simple retoque. Es la primera vez que Viñaredo rompe de forma clara con una estética que se había convertido en seña de identidad. «Es un cambio bastante radical en cuanto a color», reconoce Jorge Guitián, que explica que la bodega buscaba una imagen más actual y alineada con la evolución del resto de sus vinos, sin perder el carácter que siempre ha definido al godello de la casa.
La nueva etiqueta apuesta por una presentación más limpia y elegante, con una textura cuidada y una tipografía sobria. En esta primera fase también cambia la cápsula de la botella, mientras que la caja se actualizará más adelante. Desde la bodega son conscientes de que el cambio puede sorprender al consumidor habitual, por lo que lanzan un mensaje claro: la etiqueta ya no es negra, pero el vino sigue siendo Viñaredo.
Esta renovación exterior coincide con la salida al mercado de la nueva añada. El Viñaredo Godello 2025 terminó de embotellarse esta semana y ya puede adquirirse en bodega y a través de la web. En los próximos días comenzará a llegar de forma progresiva a bares, restaurantes y puntos de distribución.
En lo que respecta al contenido, la filosofía no cambia. La bodega se muestra satisfecha con el resultado de la vendimia y la calidad que se refleja en copa, pese a un final de verano complicado. La producción se sitúa de nuevo en torno a las 270.000 botellas, una cifra ajustada tras experiencias anteriores en las que la demanda superó a la oferta antes de cerrar el año.
Viñaredo cambia de imagen, pero no de esencia. La etiqueta blanca marca el inicio de una etapa visual distinta para uno de los godellos más reconocibles de Valdeorras, que llega al mercado con la añada 2025 listo para que el consumidor lo identifique —y lo pruebe— con otros ojos.

