Salir de la carretera. Ese es el mensaje que deja la inauguración del nuevo tramo del Camiño de Inverno en Vilamartín de Valdeorras. Un desdoblamiento de 1,3 kilómetros en la zona do Bañadoiro que permite que el peregrino deje de compartir espacio con el tráfico rodado en uno de los puntos más delicados del recorrido.
La actuación ha supuesto una inversión de 140.000 euros por parte de la Axencia Turismo de Galicia y forma parte de un plan más amplio que movilizará más de 40 millones de euros para intervenir en 150 kilómetros de los distintos Caminos de Santiago. De ellos, alrededor de 30 corresponden al Camiño de Inverno.
El director de Turismo de Galicia, Xosé Merelles, explicó que el objetivo es claro: «que o camiño se afaste da estrada» y que los peregrinos puedan caminar «con maior seguridade». La previsión es que el conjunto del plan esté ejecutado en 2027, coincidiendo con el próximo Año Santo.
Nuevos desvíos y expropiaciones en la comarca
La intervención en Vilamartín no será la única en Valdeorras. Merelles confirmó que ya se han anunciado expropiaciones para poder ejecutar nuevos desvíos del trazado, una herramienta que la Axencia Turismo de Galicia utiliza ahora con ese fin.
Habrá actuaciones entre Carballeda de Valdeorras y O Barco de Valdeorras, dentro del propio municipio barquense y en tres puntos del término municipal de A Rúa. La prioridad es reducir al máximo los kilómetros en los que el peregrino comparte espacio con vehículos.
La mejora de la seguridad llega en un momento de consolidación. En 2025 fueron 2.758 los peregrinos que completaron el Camiño de Inverno y obtuvieron la compostela en Santiago. Actualmente la cifra anual se mueve entre 2.000 y 3.000 caminantes, una ruta que —en palabras de Merelles— tiene «moita capacidade para incrementarse».
Además de los desvíos, la Xunta ha apoyado la mejora del albergue municipal de A Rúa y la apertura del centro social y punto de información al peregrino en la antigua capela de Santo André, sede de la Asociación de Amigos do Camiño en Valdeorras.
El alcalde de Vilamartín de Valdeorras, Enrique Álvarez Barreiro, agradeció la implicación autonómica, pero aprovechó el acto para señalar otro punto negro entre Vilamartín y A Rúa.
El regidor calificó de «moi urxente» una solución en un tramo de titularidad estatal donde, según denunció, una reciente intervención ha eliminado el espacio de resguardo que tenían los peregrinos. Reclama que se estudie el desplazamiento de la carretera para habilitar un paso peatonal seguro.
Una senda integrada en el paisaje
Desde el punto de vista técnico, el responsable de conservación del Camiño, David Gacio, detalló que el proyecto buscó integrarse en el entorno natural. La nueva senda tiene 1,80 metros de ancho, está delimitada con pizarra de Valdeorras y cuenta con una pasarela de madera sobre el regato de Filgueira, con seis metros de luz y once de longitud total.
El diseño tuvo en cuenta condicionantes ambientales, como la presencia de una colonia reproductora de garza real, lo que obligó a adaptar el proyecto en los primeros metros del tramo. El resultado es un espacio exclusivo para peatones y bicicletas que mejora la accesibilidad, aporta sombra y acerca el recorrido al encoro.
El Camiño de Inverno, única ruta jacobea que atraviesa las cuatro provincias gallegas, encara así el Xacobeo 2027 con una idea clara: puede crecer, pero no a costa de la seguridad.


