La reapertura de la mina de Penouta da un paso más en su camino a la reapertura. Desde este jueves, el proyecto cuenta también con un elemento estructural: el acuerdo formal con la comunidad propietaria del terreno sobre el que se asienta la explotación. Sin ese respaldo, cualquier intento de reactivar la actividad habría carecido de base material.
Energy Transition Minerals Spain (ETM Spain) y la Comunidade de Montes Veciñais en Man Común de Dehesa da Chanca han firmado un convenio que regula el uso de las 184 hectáreas en las que se ubica la Mina de Penouta, en el municipio de Viana do Bolo. El acuerdo se articula en dos contratos diferenciados y fija un horizonte temporal que puede alcanzar los once años desde la puesta en marcha de la sección C, el máximo legal previsto para este tipo de arrendamientos.
El convenio se estructura en dos fases. La primera abarcará desde la adquisición efectiva de la unidad productiva hasta la eventual activación de la sección C. La segunda se extenderá durante once años a partir de ese momento. Entre ambas, el texto contempla una mejora en la remuneración económica anual para los comuneros respecto al acuerdo suscrito con la empresa precedente.
Ese punto introduce una dimensión directa para la comunidad local. Las comunidades de montes no solo gestionan el terreno; también canalizan recursos hacia el mantenimiento forestal, infraestructuras y actuaciones comunitarias. Una mayor aportación económica, en caso de que la explotación se reactive, tendría impacto más allá del perímetro estrictamente minero.
El documento también recoge la compatibilidad entre la actividad extractiva y los usos tradicionales del monte. Se contempla la posibilidad de mantener el aprovechamiento de pastos en zonas habilitadas y en condiciones de seguridad, así como el compromiso de respetar y reponer caminos y accesos tradicionales cuando resulte necesario. Tras años de controversia ambiental y debate público, estas cláusulas buscan reforzar la idea de convivencia con el entorno rural.
A ello se suma el compromiso de priorizar la contratación de vecinos de Penouta, del municipio de Viana do Bolo y de los concellos colindantes. En una comarca con limitadas oportunidades industriales, la eventual reactivación de la mina tiene una lectura laboral evidente, tanto por el empleo directo como por el efecto tractor sobre proveedores y servicios auxiliares.
La relevancia de esta firma reside, por tanto, en su dimensión estructural. Con este acuerdo, la empresa reduce una de las incertidumbres que pesaban sobre el proyecto y traslada el foco al ámbito administrativo.
El futuro de la explotación queda ahora condicionado a esas resoluciones. Pero, al menos en lo que respecta al territorio que la sustenta, la base está asegurada.



