sábado. 20.04.2024
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Las “palas” de Galicia que Rubiá esconde

Orquídeas silvestres, flora autóctona, refugio ornitológico de una fauna resguardada en su interior y una encina que le da nombre dejando caer su naturaleza mediterránea. El parque da Serra da Enciña da Lastra cuenta con 3.151,67 hectáreas y es Parque Natural protegido por la Xunta de Galicia tan solo desde 2002, siendo uno de los menos visitados pero de los que más tesoros guarda.

Y no esta el verbo guardar utilizado de manera arbitraria ya que, entre todas las riquezas con las que cuenta este espectáculo de la naturaleza ubicado en el concello de Rubiá, se encuentra la mayor red de cavidades de Galicia. Así, el Parque da Serra da Enciña da Lastra no es solo lo que se ve sino lo que esconde.

Su red de cavidades, mejor ejemplo de morfología cárstica de Galicia,  le hace un hogar idóneo para alojar las mayores colonias de murciélagos de España que han elegido la singularidad geológica de esta zona para habitar. Y es que a pesar de que Galicia está llena de piedra granítica, en el caso de la Serra da Encina es la caliza la que forma sus rocas, una caliza que con el paso de las aguas fluviales se ha ido horadando hasta dar lugar a las citadas cavidades. De este modo, es el río Sil el encargado de atravesar la citada roca para crear formaciones increíbles en un valle encajado en torno al río.

Unas cuevas que no solo despiertan el interés de los espeleólogos que ya empezaron a estudiarlas en los años 90 sino que los historiadores han encontrado en ellas restos arqueológicos de diferentes civilizaciones como son de la Edad de Bronce, de las épocas romana y medieval. Precisamente, su sobrenombre “palas” es de origen prerromano.

Pero si alguien se pregunta dónde están, entre Biobra y Covas, dentro del espacio natural existen una veintena de grutas naturales que se conservan en su primitivo estado natural. Destacan, por su desarrollo y dimensiones, la Cueva Bonita, el complejo Zorra-Zorra-Despiste (llega a los 600m), Trimonia, Cueva del Pie de Palo y A Pala da Campá, con famoso eco. La cova da Zorra es una de las más conocidas, dado que se trata de una gruta calcárea situada muy cerca de la presa de Cova. El túnel de entrada se abre en un afloramiento calcario rodeado de multitud de cavidades. 

El monte Corrodumeiro acoge la gran sima conocida como cava, de más de 100 metros de longitud y una altura entre 0,5 y 1 metros. El trabajo de erosión al exterior, dibujó formas como el Caborco o Valle del Infierno.

Por su singularidad, el Instituto Geológico y Minero de España ha incluido dentro del Punto de Interés Geológico »Minas de Pintura», el Estrecho de Covas, el macizo calcáreo de Penarrubia.

Sin duda, un lugar donde perderse y encontrarse en el centro de la tierra.

Las “palas” de Galicia que Rubiá esconde