«Subida salarial, un dereito laboral!», «Non pedimos caridade, queremos dignidade!», «Vós con beneficios e nós con sacrificios!» o «Galán truán, devólvenos o pan!». Estas fueron algunas de las consignas que se escucharon este martes 10 de marzo en la Praza do Concello de O Barco de Valdeorras, donde más de medio centenar de personas participaron en la concentración convocada por la CIG.
La movilización coincidía con la conmemoración del Día da Clase Obreira Galega, aunque en Valdeorras el acto se centró especialmente en las reivindicaciones de los trabajadores de Iberdrola, en plena negociación del convenio colectivo. Durante la concentración se denunció la pérdida de poder adquisitivo de la plantilla en los últimos años pese a los beneficios de la empresa. Según explicó el delegado sindical de la CIG en Iberdrola, Fran Puch, la compañía obtuvo en los últimos cinco años alrededor de 25.000 millones de euros de beneficios, mientras que los trabajadores habrían perdido cerca de un 20 % de poder adquisitivo.

En este sentido, defendió que la reivindicación de la plantilla es recuperar esa capacidad de compra mediante subidas salariales vinculadas al IPC. «Non estamos pedindo nada fóra do normal. Subir o IPC é empatar, non é unha subida desmesurada», afirmó. El representante sindical también criticó el reparto de incentivos entre la dirección de la compañía, que cifró en 280 millones de euros, mientras —según indicó— se rechazan las demandas de los trabajadores. «Con destinar a metade dese reparto de bonus aos empregados cubrirían as nosas peticións», aseguró.
Durante su intervención denunció además la deslocalización de actividad fuera de Galicia, recordando el cierre del centro de control de A Rúa y el traslado de funciones a otras ciudades. «A operativa dos nosos encoros e dos nosos ríos agora mesmo está en Salamanca; nin sequera temos nós a capacidade de gobernar os nosos propios recursos», indicó.

En el acto estuvo presente el sindicato ELA, procedente de Euskadi, que mantiene una posición similar a la de la CIG en este conflicto laboral. Según señaló Puch, ambas organizaciones consideran que la presión sindical podría intensificarse si no hay avances en la negociación. «Dende CIG e ELA, que é o noso sindicato irmán en Euskadi, creemos que a única maneira de dar o brazo a torcer á empresa é convocando unha folga indefinida», afirmó, añadiendo que intentan que el resto de sindicatos con presencia estatal se sumen a esta postura.
La concentración incluyó además la lectura de un manifiesto por parte de María del Carmen Calvo, secretaria da Unión Local da CIG en Valdeorras, quien recordó el significado histórico del 10 de marzo, fecha que conmemora las movilizaciones obreras de 1972 en Ferrol, durante las que murieron los trabajadores Amador Rey y Daniel Niebla tras la intervención de la policía franquista.

«Hoxe 10 de Marzo non é só unha data máis para celebrar o Día da Clase Obreira Galega, é ir máis aló do mero exercicio de nostalxia», señaló. En su intervención también vinculó aquella lucha con las dificultades actuales de la clase trabajadora, advirtiendo de que «a crecente carestía da vida diminúe o poder adquisitivo dos salarios e das pensións públicas, mentres o acceso a unha cesta da compra e a unha vivenda está convertendo o día a día nunha misión imposible».
Entre los asistentes a la concentración se encontraban Manuel Agra, portavoz del BNG en el Concello de O Barco; Noa Fernández, concejala del Bloque; Suso Vila Sánchez, responsable de Saúde Laboral de la CIG; y el alcalde de Vilamartín de Valdeorras, Enrique Álvarez entre otros.
