Desde finales de septiembre y hasta que llega junio, en O Barco de Valdeorras hay un ritual que se repite cada miércoles a las cuatro y cuarto de la tarde. Un grupo de personas se reúne junto a la pasarela para salir a caminar durante una hora, recorriendo calles, sendas y parajes del municipio. Hoy el destino era Viloira, otros días, cualquier rincón distinto sirve de excusa para ponerse en marcha.

La idea nació hace cuatro años y tiene nombre propio, Paco Bao. Es él quien diseña las rutas, las estudia al detalle y marca el paso. Siempre una hora exacta, ni un minuto más ni uno menos. “Tiene cabeza y piernas”, bromean sus compañeras, que confían plenamente en su criterio
Actualmente el grupo lo forman dieciséis personas, con edades que van desde los 55 hasta los 82 años. Sonia, Julia, Carmen, Elodia, Oliva, Pilar, Esperanza, Charo, Toño… y Paco, eran las que estaban este 28 de enero. Al frente de la organización está este año Sonia Fernanda Rivera, voluntaria de la Asociación Española Contra el Cáncer y enfermera en el hospital de O Barco. Para ella, estas caminatas tienen un significado muy especial, comenzaron tras el fallecimiento de su padre, como una forma de transformar el dolor en algo útil y lleno de vida.

Las rutas saludables no son solo ejercicio físico. Son conversación, risas, apoyo mutuo y aprendizaje constante. «Yo aprendo más de ellos que ellos de mí», reconoce Sonia. Durante esa hora se habla de lo cotidiano, se relativizan los problemas y se construyen vínculos que van mucho más allá del paseo. Llueva, nieve o haga frío, el grupo sale adelante. Y si el tiempo aprieta, siempre hay alternativas bajo techo.
Estas caminatas forman parte de las “Rutas Saludables” que la Asociación Contra el Cáncer mantiene activas en O Barco desde hace cuatro años, promoviendo hábitos de vida saludables como herramienta clave para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo oncológico. Caminar, un ejercicio sencillo y accesible, ayuda a controlar el peso, combatir la fatiga y fortalecer tanto el cuerpo como el ánimo. La recomendación general es clara: al menos 150 minutos semanales de actividad moderada.

Además, el grupo también encuentra tiempo para celebrar. En Navidad, chocolatadas; cuando termina el curso, cenas compartidas. Este año incluso habrá «amigo invisible», con regalos sencillos pero cargados de cariño, porque lo importante no es el detalle, sino el gesto.
Así, paso a paso, los miércoles de O Barco se convierten en una lección de vida, que caminar juntos es más fácil, que la salud también se construye en compañía y que, a cualquier edad, siempre hay motivos para salir a la calle y seguir avanzando.


