sábado. 15.08.2026

Koki, crecer junto a quienes entraron siendo niños

Copia de CCA (66)
Koki, crecer junto a quienes entraron siendo niños

🏪 Nombre del establecimiento: Koki.

📅 Año de fundación: Octubre de 2016.

📍 Dirección: Plaza Andrés de Prada, 3, local 3. O Barco de Valdeorras.

🙋 Quién te atiende: Miriam.

Horario: De lunes a viernes, de 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 20:00 horas. Sábados, de 10:00 a 13:45 horas.

🧾 Sector: Moda infantil.

🛍️ Qué ofrece: Ropa para niños y adolescentes de 0 a 16 años, además de prendas para comuniones, bautizos y otras ocasiones especiales. La marca Bóboli ocupa un lugar destacado entre las firmas con las que trabaja, junto a otros fabricantes.

🧑‍🤝‍🧑 Para quién: Para familias con niños y adolescentes de hasta 16 años que busquen prendas para el día a día o para celebraciones especiales.

🧬 ADN: Escuchar, conocer a cada familia y encontrar el equilibrio entre lo que quieren los pequeños y lo que buscan sus padres.

🗣️ Hablamos: Koki abrió sus puertas en octubre de 2016 y Miriam se incorporó apenas un año después. Desde entonces ha tenido tiempo de comprobar algo que en el comercio infantil se aprecia de una manera especialmente clara: los clientes crecen. Algunos llegaron siendo muy pequeños y ahora entran en plena adolescencia, con sus propios gustos, sus referentes en las redes sociales y una idea bastante precisa de lo que quieren ponerse.

Esa continuidad ha convertido la atención personalizada en una de las señas de identidad del establecimiento. «Fidelizas desde pequeñines y luego confían mucho en ti», explica Miriam. Una confianza que cobra especial importancia en la adolescencia, cuando ya no basta con encontrar una prenda que convenza a los padres. Hay que conseguir que quien va a llevarla también se reconozca en ella.

A veces el trabajo consiste precisamente en encontrar ese punto intermedio. El adolescente tiene claro lo que le gusta; los padres, lo que consideran adecuado, y Miriam intenta que ambos salgan satisfechos. Escuchar y aconsejar sin imponer forma parte de un oficio que, después de tantos años, también permite conocer bien los gustos de muchas de las familias que cruzan la puerta.

Hay momentos, además, que convierten una venta en algo mucho más especial. Las comuniones son uno de ellos. Koki recibe familias no solo de Valdeorras, sino también de lugares como Ourense o Vigo, que regresan expresamente para escoger allí la ropa de un día importante. También hay veraneantes que aprovechan sus estancias en la comarca para preparar la vuelta al cole antes de regresar a sus ciudades.

La moda infantil tampoco permanece al margen de las transformaciones que han revolucionado la ropa de los adultos. Las tendencias llegan cada vez antes y las redes sociales tienen mucho que ver. Miriam observa cómo, especialmente después de la comunión, muchas niñas comienzan a definir con claridad su propio estilo. Entran con una fotografía en el teléfono y una petición concreta: «Quiero una camiseta así» o «busco este pantalón».

Eso obliga a estar pendiente de lo que ocurre fuera de la tienda. Las redes ya no sirven únicamente para vender o enseñar las novedades: también permiten anticipar lo que terminarán demandando los clientes. A la hora de escoger las colecciones de una temporada para la siguiente, Miriam sigue tendencias e influencers porque sabe que aquello que hoy aparece en una pantalla puede convertirse mañana en una petición detrás del mostrador.

Internet es, al mismo tiempo, competencia y herramienta. Reconoce que alguna vez la tienda física termina ejerciendo involuntariamente de probador para una compra posterior por internet, aunque asegura que la mayoría de los clientes de la zona continúan comprando allí. En el caso de las firmas que comercializan, además, destaca que los precios son los mismos que los de las páginas oficiales, por lo que comprar en el establecimiento no supone pagar más.

Las propias redes forman ya parte de la jornada laboral. Fotografiar novedades, grabar vídeos, enseñar tallas, anunciar rebajas o responder a quienes siguen la tienda desde casa son tareas que se suman a la atención en el establecimiento. Miriam reconoce que no siempre le resulta natural ponerse delante de una cámara, pero ha entendido que al otro lado del teléfono puede haber alguien esperando precisamente esa novedad.

La transformación del comercio también se percibe al mirar alrededor. En los últimos meses varios negocios han abandonado la plaza Andrés de Prada, aunque lo hayan hecho para trasladarse a otros locales. Miriam prefiere quedarse con esa parte positiva: «Siguen vivas y eso es lo importante». Porque, para ella, mantener los negocios abiertos significa también mantener vivo O Barco.

Después de nueve años trabajando en Koki, asegura que volvería a elegir el mismo camino. Recuerda con agradecimiento todo lo aprendido junto a Ana –la propietaria– y reivindica a los clientes de Valdeorras y de fuera que continúan apostando por las tiendas de la villa. El reto ahora es seguir adaptándose a nuevas tendencias, nuevas formas de comprar y nuevas generaciones sin perder aquello que ninguna pantalla puede ofrecer: conocer a quien tienes delante y saber escucharle.

Koki, crecer junto a quienes entraron siendo niños