domingo. 26.06.2022

Isabel Gavela recomienda "Ollos de agua" de Domingo Villar

Como una novela policiaca,  las pistas o indicios que encuentra el inspector los sabrá el lector una vez que pasan por su cabeza. Y al mismo tiempo,  Ojos de agua trata temas sociales de distinta clase que quien lea la novela no va a olvidar
Isabel Gavela recomienda "Ollos de agua" de Domingo Villar

Ojos de agua (2006), de Domingo Villar, es la primera novela policíaca protagonizada por el inspector Leo Caldas y su compañero el agente Rafael Estévez. Juntos tendrán que investigar este caso con dos tipos de actitudes y métodos completamente distintos. Caldas, gallego, de Vigo, es meticuloso y pausado, y  muy intuitivo.

Estévez, aragonés, es impetuoso, muy alto y pesado, pierde la calma con facilidad, lo han enviado a Galicia, precisamente por esa característica suya, pero aquí va a hacer un buen tándem con el inspector y pone el contrapunto a la paciencia de Leo Caldas.

Los dos juntos llevarán la investigación de una muerte violenta sin encontrar pistas sólidas en el lugar del crimen, por lo que tendrán que investigar el entorno de la víctima. De manera que resolver el caso será un proceso lento y medido, con una trama paralela: las apariciones de Caldas en el programa de Onda Vigo Patrulla en las ondas, dirigido por el prepotente Santiago Losada en la que da respuesta a las inquietudes y quejas de los oyentes, pero que aburre infinitamente al inspector.

Es cierto que el inspector se nos presenta como una persona algo solitaria, que disfruta con un buen vino y una buena comida, con la música y con los ambientes nocturnos, conocemos la pérdida de su madre cuando era niño y la relación con su padre, que aunque ahora está más centrado en producir su propio vino, no por ello Leo deja de lado sus buenos consejos o sus pensamientos. Y también vamos a conocer la forma característica de escribir de Domingo Villar que le acompañó a lo largo de todas sus novelas, pausada, recreándose en sus personajes y sus paisajes.

Caldas es así, un policía silencioso, cauto, que aprovecha los viajes policiales de copiloto para reflexionar, al tiempo que tiene que mantener a raya a su compañero para que no se exceda ni usen la violencia, algo que a Estévez le cuesta bastante, no está en su forma de ser.

Como contrapunto al inspector Calfas, su ayudante, Rafael Estévez, de origen zaragozano, que todavía no ha conseguido adaptarse ni al clima y a la gente de Galicia y que le da el toque de humor o de rudeza a la historia, consiguiendo sacar más de una sonrisa a los lectores.

La novela  se titula así por el color de ojos de Luis Reigosa, el saxofonista que aparece asesinado en su apartamento en la isla de Toralla, en Vigo.

Como una novela policiaca,  las pistas o indicios que encuentra el inspector los sabrá el lector una vez que pasan por su cabeza. No es una novela en la que la realidad aparezca de forma sencilla, al lector le costará imaginar quién es el asesino de Luis Reigosa y por qué ha cometido el crimen.

Y al mismo tiempo,  Ojos de agua trata temas sociales de distinta clase que quien lea la novela no va a olvidar. Desde, el carácter de los gallegos en contraposición al maño de Estévez al  que le saca de quicio tanto o más que el caos meteorológico.

Porque en una novela ambientada en Vigo, cerca de las islas cíes, pasar por el alto tanto el juego que dan el tipo de clima como el carácter gallego, sería un error.

Reflexiones serias son las que surgen leyendo Ojos de agua, temas como la homosexualidad, los derechos sociales, incluso la violencia policial o la soledad, aparecen en Ojos de agua, aunque también hay lugar, como os he dicho antes, para disfrutar de forma amena con situaciones cómicas, generalmente protagonizadas por la relación entre Caldas y Estévez, dos personalidades muy diferentes que se complementan.

 Y después de esta, “La playa de los ahogados” y “El último barco” se lleva a esta pareja de investigadores y a su escritor para siempre inolvidable. Una gran pérdida.

Isabel Gavela recomienda "Ollos de agua" de Domingo Villar