viernes 22/10/21

El club de las cincuenta palabras, entre el mito y la realidad

Una novela de Ana B. Nieto que muestra como la fantasía ayuda a un niño a superar la ausencia de su madre

Isabel Gavela, en el espacio de literatura de Radio

Valdeorras Onda Cero, acerca a los oyentes su recomendación literaria —el libro

que ella ha leído durante la semana— y también la lista de los más vendidos.

Lista de los más vendidos

1- Reina roja. Juan Gómez Jurado.

2- El silencio de la ciudad Blanca, los ritos del agua. Los

señores del tiempo. Eva Garcia Sanz de Urturi.

3- Tu no matarás. Julia Navarro.

4- Patria. Fernando Aramburu.

5- El bosque sabe tu nombre. Alaitz Leceaga.

El club de las cincuenta palabras, una novela que surca los océanos de las emociones

El club de las cincuenta palabras está compuesto por un grupo de mujeres extranjeras que se reúnen en el sótano de una casa, en un pueblo del levante español, a orillas del mediterráneo. Los vecinos creen que son brujas porque hablan en inglés y leen libros en otros idiomas y, de autores desconocidos, en la España de los años 50.

Mujeres cultas que destacan en diversas ramas del arte y que en plena época del franquismo, año 1953, llegan a ser consideradas hasta brujas. En el club comparten sueños de libertad, se protegen las unas a las otras contra la represión de la dictadura,  y este es su ideario: «Las cincuenta somos hermanas, a través del tiempo y pase lo que pase. La carne cede, el espíritu pervive. La sangre nos llama, pero también las aguas. La edad nos llama, pero seguimos jóvenes. La muerte nos llama, pero aún seguimos vivas. Podemos elegir y ese es nuestro bien más preciado».

David, hijo de Alice —la anfitriona— presencia estas

reuniones, mientras juega con un tren de madera. Cada cumpleaños, su madre le

regala un nuevo vagón de color diferente.

Un día, en el sótano, se produce un extraño fenómeno: una inundación de agua salada. Nadie entiende qué ha pasado, los fontaneros que van a arreglar la avería lo achacan al poder de las brujas. Y David aprovecha la inundación para siguiendo a los fontaneros, colarse en una gruta donde ve un maravilloso jardín, lleno de corales, peces de colores luminosos, medusas, y sobre todo persigue a un pez payaso que le golpea en un ojo cuando salta de nuevo al agua. Su madre le tiene prohibido acercarse, pero él se muere por explorarlo porque está convencido de que su familia tiene un vínculo con el mar.



Pocos días después, su madre se marcha a Nueva Zelanda y David se queda con Emilia y su hija Eleni. Emilia también forma parte del Club de las 50 palabras, y es quien le explica a David que su madre ha tenido que marcharse porque el abuelo, que es el océano, la ha mandado llamar. También le cuenta que años atrás, Alice  había llegado a España después de abandonar  a su familia al enamorarse de su padre,  un marino y venir a vivir con  él aquí. Como la vida era muy diferente a la de su país, creó el Club de lectura y el Manifiesto de las 50 palabras. Lo llamó así porque lo suscribieron 50 mujeres, 50 hermanas –para seguir unidas y conservar parte de su mundo anterior, el que no querían dejar atrás porque significaba la libertad antes de ser madres—.

Años después, el vínculo que une David al océano, le permite creer que va a estar protegido y se aventura a dar la vuelta al mundo, convirtiéndose en una leyenda.

Respecto a la novela Isabel Gavela manifiesta: «Aseguro que la novela es un gran regalo que nos hace la escritora para surcar nuestros océanos con emoción y valor, por ello os recomiendo leerla. Una lectura mágica, deliciosa, con criaturas mitológicas y con criaturas reales que nos dejarán con ganas de más, de mucho más».

El club de las cincuenta palabras, entre el mito y la realidad