Para quienes todavía tienen unos días libres antes de que termine la Navidad, Valdeorras ofrece un plan perfecto de fin de semana, combinando naturaleza, patrimonio y gastronomía, sin necesidad de grandes desplazamientos ni prisas.
Sábado: entre historia, paisaje y vino
La mañana puede comenzar en O Barco de Valdeorras, recorriendo el paseo del Malecón junto al río Sil, un lugar ideal para caminar tranquilamente y tomar el pulso a la comarca. Desde allí, el casco urbano permite descubrir pequeños comercios, cafeterías y rincones que invitan a un desayuno sin prisas antes de salir a explorar el entorno.
A media mañana, el viaje continúa hacia A Rúa, donde el puente de A Cigarrosa y el paisaje fluvial ofrecen una primera toma de contacto con la historia romana de la comarca. El invierno deja al descubierto los viñedos desnudos, dibujando un paisaje sobrio pero especialmente bello en estas fechas.
La siguiente parada puede hacerse en Vilamartín de Valdeorras, donde el entorno rural y el patrimonio religioso y tradicional permiten una visita pausada. Desde aquí, la tarde es ideal para adentrarse en la Ruta del Vino de Valdeorras, visitando alguna bodega abierta al público. Incluso en invierno, muchas mantienen actividades de cata y visitas guiadas, perfectas para entender el vínculo entre el territorio y su principal producto.
El día puede cerrarse con una cena en alguno de los restaurantes de la comarca, donde la gastronomía de invierno —caldos, carnes y productos locales— cobra especial protagonismo en estas fechas navideñas.
Domingo: espiritualidad y naturaleza
El domingo invita a un ritmo más tranquilo. Una buena opción es dirigirse hacia el municipio de O Bolo, donde el Santuario de As Ermidas se alza sobre el cañón del río Bibei. El acceso, el entorno y la arquitectura barroca del santuario convierten la visita en una experiencia que mezcla paisaje, recogimiento y patrimonio histórico, especialmente sugerente durante el invierno.
Desde allí, el recorrido puede continuar hacia el Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra, uno de los espacios naturales más singulares de Valdeorras. Aunque el frío aconseja rutas cortas, los senderos y miradores permiten disfrutar de vistas amplias del valle, con una luz invernal que resalta las formas del terreno y la quietud del paisaje.
Antes de regresar, una parada en Petín permite pasear por su casco histórico, descubrir su trazado tradicional y cerrar el fin de semana con una comida tranquila, poniendo fin a una escapada que demuestra que Valdeorras también se disfruta en invierno y que la Navidad es un momento ideal para redescubrir la comarca desde otra mirada.
