viernes. 02.12.2022

El Concello de A Rúa ya tiene embajadora para su representación institucional en actos oficiales. Se trata de placa, de pequeño tamaño, que reproduce una lápida romana que se conserva en la fachada de una casa situada en el entorno de la iglesia de San Estevo de A Rúa Vella.

El alcalde, Luis Fernández Gudiña, estrenó este regalo institucional en la Festa do Codillo y la primera placa fue entregada al alcalde del ayuntamiento hermano de Almendralejo, José García Lobato. La segunda fue para la alcaldesa del concello amigo de Lourenzá, Rocío López. «Es una reliquia», calificó, y rinde homenaje a este legado romano para que «nos represente de forma institucional». A partir de ahora, será el obsequio institucional del Concello de A Rúa.

La lápida romana original luce en una fachada frente a la iglesia de San Estevo tiene gran importancia ya que por ella se conoce el topónimo Calubriga, poblado de los Guigurros. Está dedicada a Lucio Pompeyo Reburro Fabro y apareció cerca del puente de A Cigarrosa, en el año 1680.  Data, por tanto, de los siglos II o III, época de la ocupación romana.

Lucio Pompeyo Reburro Fabro fue suboficial pretoriano de la Cohorte VII. Después de servir en Roma volvió al castro de Calúbriga —tierra de los Gigurros—, la comarca de Valdeorras. La lápida, fabricada en mármol blanco, presenta una inscripción en latín que, traducida, reza así: Dedicada a Lucio Pompeyo Reburro Fabro, hijo de Lucio, perteneciente a la etnia de los Guigurros, de la tribu Pomptina y natural del castro de Calubriga, destinado en la Cohorte VII pretoriana, beneficiario del tribuno, teserario de su centuria, portaestandarte en su centuria, procurador del fisco, condecorado con comículo por el tribuno, escogido por el propio emperador.

La lápida romana es una de las piezas más singulares y valiosas del patrimonio arqueológico de A Rúa y, por tanto, se estima todo un acierto haberla elegido por el Concello de A Rúa para su proyección y representación institucional.

Texto: Susana Prieto

Fotos: Susana Prieto y Sonia Rodríguez

Una lápida romana, la «embajadora» de A Rúa