La reorganización de la atención sanitaria en Valdeorras ha abierto un nuevo frente en A Rúa. La alcaldesa, María González Albert, anuncia que el Concello presentará una queja formal al Sergas ante lo que considera «un novo recorte na atención sanitaria» para el municipio.
El cambio, que entrará en vigor este mes, amplía el horario del Punto de Atención Continuada (PAC) de O Barco a los sábados por la mañana. Según el Sergas, se trata de una medida ya implantada en la mayor parte de la provincia que permite extender la atención urgente a todo el fin de semana.
Sin embargo, desde A Rúa se advierte de la otra cara de esta reorganización. La alcaldesa señala que esta ampliación implica cerrar el centro de A Rúa los sábados y por tanto, los vecinos tendrán que desplazarse a O Barco para recibir atención sanitaria en esa franja. «É un agravio para a nosa cidadanía», afirma.
La regidora enmarca esta decisión en un contexto más amplio de pérdida de servicios. Recuerda que el centro de salud de A Rúa no dispone de atención en horario de tarde, lo que obliga a los pacientes a acudir fuera del municipio cada día. A ello se suma la ausencia de farmacias de guardia durante los fines de semana, una situación que califica de «gravísima» por su impacto en la atención de urgencias leves.
Además, pone el foco en el nuevo centro de salud, cuya ejecución acumula retrasos y que, según indica, contará con una consulta menos de atención primaria. «Non entendemos esta política de recortes», sostiene, cuestionando que las decisiones respondan a criterios económicos y no a las necesidades reales de la población.
El Concello trasladará su queja al Sergas y llevará el asunto al próximo pleno municipal para que todos los grupos políticos se posicionen. El objetivo, señala la alcaldesa, es defender un servicio que se venía prestando «con normalidade durante décadas».
En este sentido, la alcaldesa advierte de una tendencia que considera preocupante: la concentración de servicios en las cabeceras de comarca en detrimento del resto del territorio. Una dinámica que, a su juicio, incrementa los desplazamientos y reduce la calidad de vida en el rural.
En contraste con esta preocupación, A Rúa deja atrás una Semana Santa especialmente positiva. «Foi prácticamente perfecta», resume González Albert, destacando la elevada afluencia de visitantes, el ambiente en las calles y el impacto económico para el municipio, con especial protagonismo de A Rúa Vella y de las actividades culturales y religiosas organizadas durante esos días.
Con la llegada del buen tiempo, el Concello prepara además una intensa agenda de actividades, especialmente en el ámbito deportivo. Clubes locales como el de tiro con arco o el de atletismo ultiman ya nuevas citas, entre ellas el Gran Premio de montaña, que marcarán el calendario de las próximas semanas.
En paralelo, el gobierno local avanza en nuevas actuaciones urbanísticas. La Diputación ha concedido una ayuda de 70.000 euros que permitirá intervenir en la zona de Vilela, con el objetivo de mejorar los servicios básicos y dar continuidad estética a este núcleo. Una inversión que, sin embargo, llega en un contexto complicado por el encarecimiento de los materiales.
La alcaldesa advierte de que productos como los tubos de PVC han incrementado su coste entre un 20% y un 30%, con previsiones de seguir subiendo, lo que puede afectar a proyectos ya planificados. «Con 70.000 euros faise pouca cousa», reconoce, aunque valora positivamente la aportación.
Entre la defensa de los servicios básicos y el impulso a la actividad económica y cultural, A Rúa encara así las próximas semanas con una doble realidad: la de un municipio dinámico que gana vida con la primavera y la de una creciente preocupación por la pérdida de recursos esenciales.
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