lunes 25/10/21
A Rúa

El belén de la iglesia de Santo Estevo de A Rúa Vella, el gran desconocido

Ocupa 30 metros cuadrados, sus figuras tienen 90 años y Manuel Martínez se encarga de colocarlo con ayuda de los vecinos

El belén de la iglesia de Santo Estevo de A Rúa Vella es uno de los grandes desconocidos en la comarca. Algo más de 50 figuras de amplio tamaño, con una antigüedad de 90 años, caracterizan esta obra artesanal navideña.



Manuel Martínez, sacristán del templo, es la persona de dirigir la instalación del belén todos los años, que realiza con la ayuda un grupo de vecinos y vecinas de A Rúa Vella. Colocar y diseñar el decorado lleva nada menos que una semana.

Sus figuras llaman la atención

Explica que la estructura madera del belén, donde se asienta, es relativamente nueva pues se construyó hace tres años. Fue un adelanto que supuso la reducción del tiempo de colocación, que es muy laboriosa. «Antes había que clavar puntas y buscar fórmulas para colocar las figuras, pero ahora ya va todo atornillado, de modo que permite más agilidad en la colocación», cuenta.

Los Reyes Magos

Una de las características de este belén es que «es natural al cien por cien. Todos los elementos de la ambientación proceden de la naturaleza como hojas, ramas, serrín, madera, piedras y corcho. «No hay nada artificial», esgrime Manuel Martínez. Además, se juega con los tamaños de las figuras, algunas más pequeñas, para «darle profundidad de campo al nacimiento y crear un efecto óptico», expresa.

Cuenta con tres escenas: el Misterio del Nacimiento, el anuncio del ángel a los pastores y los caminos que llevan a Belén por el que transitan pastores y los Reyes Magos.

Una de las escenas que resultan simpáticas para el público

Destaca alguna de las piezas como «la hilandera y un hombre que va tirando por un asno», que llaman mucho la atención y resultan simpáticas para el público que acude a visitarlo.

Además, indica que es un Nacimiento cubierto, pues «lleva techo en algún tramo. Como es tan natural llama mucho la atención, no se ve ni plástico. Tampoco lleva mecanismos eléctricos, es tradicional», añade Manuel Martínez. Y todos los años se realiza un pequeño ajuste o cambio en la escenografía.

Una parte del belén

El deterioro de algunas figuras obligó en los últimos años a incorporar algunas nuevas, eso sí en el mismo tamaño y de la misma tipología, de tal forma que no se desvirtúa su sentido original. «Potencia lo que realmente da sentido a la Navidad, la Natividad, el Nacimiento», añade. De ahí su importancia, desde el punto de vista religioso y no sólo ornamental por lo que cree que en los hogares no debe faltar el belén en esta época tan entrañable.



Manuel Martínez considera que el belén de la iglesia de San Estevo «es un gran desconocido, pero realmente merece la pena». Y apunta que se puede visitar una hora antes de los distintos actos religiosos que hay en el templo.

Para el sacristán, el belén de A Rúa Vella tiene un profundo valor sentimental. Le emociona la cercanía que suscita entre los vecinos, que «se preocupan por ayudar a montarlo y seguir conservándolo, siendo toda una tradición».

Una tradición que se puede contemplar hasta el día de Reyes.

Texto y fotografías: Susana Prieto

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