viernes. 30.09.2022

A Veiga y Vilamartín son dos ejemplos de pueblos que retoman sus obras a la espera del fin de la cuarentena

Desde el pasado lunes, los operarios no esenciales han podido volver a su puesto de trabajo guardando las medidas de seguridad y siempre que éste no signifique peligro de contagio al estar en lugares donde hay otras personas ajenas al trabajo. Esta es la razón por la que algunos concellos han decidido retomar sus obras paralizadas en distintos pueblos con el fin de que, cuando acabe el confinamiento, los vecinos puedan disfrutar de nuevos espacios.

Como ejemplo, en el concello de A Veiga, se ha retomado la remodelación de la Plaza do Toural y la adecuación del entorno de la iglesia. Cabe recordar que esta obra ha sido financiada con el premio Galicia Parabéns y que comenzó el pasado año y se rematará en el presente ejercicio, con un coste total de 400.000 euros.

Además, el alcalde Juan Anta también ha informado de que se había retomado los trabajos del cambio de 1.100 luminarias en el municipio. Dicho cambio obedece a un doble objetivo. De una parte, las nuevas luces son LED lo que reducirá el grado de contaminación lumínica y por otro, permitirán un ahorro del 76% en la factura de la luz del concello, según anuncio el propio regidor.

Este proyecto ha sido subvencionado con fondos europeos en un 80% de la inversión, que llega a 600.000 euros. «Esta obra provocará que el ahorro de los próximo 18 años, vida útil de las luminarias, sea de 1.400.000 euros». Para llevar a cabo este proyecto, en el segundo año de mandato, el equipo de Gobierno encargó una auditoria a Susana Malón.

Vilamartín de Valdeorras

Por su parte, el concello de Vilamartín de Valdeorras es otro de los lugares donde se han retomado algunos trabajos. «Tenemos que tener en cuenta que ahora mismo no tenemos disponibles a los operarios del concello cuya labor principal es atender las necesidades provocadas por la crisis sanitaria», ha advertido el alcalde Enrique Álvarez Barreiro.

Una de estas obras es la Plaza de Arnado donde se trabaja en la creación de un centro social y la construcción de un pendello faladoiro. La obra está siendo realizada con piedra procedente del derribo y vigas de una casa. El único coste que conlleva es el correspondiente al personal del concello.

En dicho espacio, se colocarán mesas y bancos así como varios aparatos infantiles para que las familias puedan disfrutar del entorno. «Y en cuanto podamos retomaremos las obras del centro social», ha advertido el primer edil.

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