domingo. 01.03.2026

David Daniel Vázquez Álvarez : «No hemos aprendido nada en cinco siglos»

El escritor de Vilamartín de Valdeorras presenta La senda dorada, una novela histórica que conecta el despojo del siglo XV con las formas actuales de poder y ambición
 
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David Daniel Vázquez Álvarez : «No hemos aprendido nada en cinco siglos»

La Senda Dorada es una novela sobre la conquista de Ámerica, pero no empieza con barcos. Empieza con una advertencia. Antes de que arranque la historia David Daniel Vázquez Álvarez dedica su novela «a todas las personas que a lo largo de la historia se hayan visto, y lo son en la actualidad, despojadas de todo cuanto les pertenece a causa de la ambición desmedida». Una afirmación honesta que se aleja de la literatura histórica y se coloca más cerca de una declaración de intenciones.

El escritor, nacido en Arcos, Vilamartín de Valdeorras, ha dedicado su vida a la enseñanza. Ahora, a través de esta novela publicada por Círculo Rojo, decide mirar la Conquista desde la otra orilla: la de un joven taíno que ve cómo su mundo cambia para siempre.

El protagonista, Abey —que más tarde pasará a llamarse Martín— es testigo de la llegada de los primeros hombres blancos a su isla. Lo que comienza con curiosidad y hospitalidad termina en desconfianza, despojo y pérdida.

El cambio de nombre no es un detalle menor. «El simbolismo es la cultura que se impuso», explica el autor. Para sobrevivir, algunos miembros de la tribu se vieron obligados a adoptar un nombre español. «El nombre es algo que llevamos dentro y sobre todo cuando se refiere a una cultura diferente, no es de contacto con otra impuesta».

Perder el nombre es empezar a perder la identidad. Y esa es una de las líneas de fondo de la novela.

La conversación con el escritos deriva pronto hacia el presente. Porque La senda dorada no se queda en el siglo XV. «Nada se detiene ante la codicia», afirma Vázquez Álvarez. «Ni en plan personal, ni en plan cultural, ni en plan de supervivencia».

Cuando se le pregunta si hemos aprendido algo en cinco siglos, la respuesta es directa: «Desgraciadamente, creo que al contrario. No solo no hemos aprendido de errores, sino que los seguimos cometiendo sin piedad alguna».

Para el autor, el beneficio sigue pesando más que cualquier otra consideración. «La codicia no tiene límites», insiste. Y aunque las formas cambien, el fondo permanece: el poder y la ambición continúan marcando el destino de los más débiles.

Escribir para enseñar

Docente durante toda su vida laboral, Vázquez Álvarez reconoce que su propósito al escribir también tiene algo de vocación pedagógica. «Me parece interesante que conozcamos el pasado para intentar no caer en los mismos errores», señala, aunque admite que el tiempo demuestra que eso no siempre es posible.

El proceso de escritura, que le llevó entre cinco y seis meses, estuvo acompañado de una intensa documentación. Desde escritos de Fray Bartolomé de Las Casas hasta textos sobre la vida de Colón y otros personajes históricos que aparecen en la novela. A medida que profundizaba en la investigación, reconoce que su percepción sobre algunos personajes históricos cambió. «He quedado decepcionado por la forma en que se nos ha presentado la historia en este caso concreto», apunta.

Narrada en primera persona, la novela también deja espacio a la experiencia íntima del escritor. «Siempre existe algo personal», admite. Escribir, dice, es expresar sentimientos y vivencias propias, incluso recuerdos de conflictos más cercanos en el tiempo.

Al cerrar el libro, el autor espera que el lector sienta «un poquito de nostalgia» y, sobre todo, «comprensión hacia aquellas personas que son diferentes a nosotros y que se ven despojadas de todo cuanto tienen, tanto en el patrimonio cultural como lingüístico, personal o terrenal».

No busca reescribir la historia, sino mirarla con otros ojos. Y, quizá, despertar una conciencia más crítica. Porque, como deja entrever en la conversación, la Conquista no es solo un episodio del pasado. Es un espejo incómodo del presente.

Puedes escuchar aquí la entrevista completa:

David Daniel Vázquez Álvarez : «No hemos aprendido nada en cinco siglos»