A simple vista es un lugar tranquilo donde el agua del Sil descansa entre árboles de ribera. Pero lo que ocurre en silencio entre los alisos y chopos del embalse de Santiago, en Vilamartín de Valdeorras, ha despertado el interés de especialistas en medio ambiente. El Concello ha puesto en marcha un estudio para conocer con detalle la biodiversidad de este espacio natural y sentar las bases de un plan que permita conservarlo y, al mismo tiempo, acercarlo a la ciudadanía.
El embalse, construido en los años sesenta para la producción hidroeléctrica, ocupa una superficie de unas 53 hectáreas y alberga un bosque aluvial asociado que sirve de refugio a numerosas especies. Entre ellas destaca una colonia reproductora de garza real (Ardea cinerea), una de las aves acuáticas más emblemáticas de los ecosistemas fluviales. También se investigará la posible presencia del picapau pequeno (Dryobates minor), un pequeño pájaro carpintero protegido cuya distribución en Galicia es muy limitada y que resulta especialmente atractivo para los observadores de aves.
El objetivo del estudio es elaborar un inventario ambiental completo del embalse y de su bosque de ribera. Para ello se analizarán las comunidades de fauna, flora y hábitats naturales del entorno, con especial atención a las especies más sensibles o singulares. La investigación se desarrollará durante la época reproductora, entre marzo y junio de este año, periodo clave para detectar aves, anfibios, reptiles o mamíferos que utilizan el lugar para criar o alimentarse.
Los técnicos recorrerán el terreno para realizar censos de aves, localizar colonias reproductoras y registrar la presencia de otras especies mediante observación directa, grabadoras de sonido para detectar aves o murciélagos y cámaras de fototrampeo que permiten identificar animales difíciles de ver. Todas las observaciones se incorporarán a una base de datos georreferenciada que permitirá elaborar mapas detallados del espacio y detectar las zonas más sensibles desde el punto de vista ambiental.
Con esa información, el Concello pretende dar el siguiente paso: diseñar un plan de uso público que permita disfrutar del encoro sin poner en riesgo su biodiversidad. El objetivo es evitar situaciones que puedan generar conflictos con la fauna —como ruidos, perros sueltos o la presencia humana en zonas delicadas— y establecer criterios claros para la conservación del entorno.
La iniciativa parte de la idea de que este espacio natural puede convertirse en un pequeño referente para el turismo de naturaleza en Valdeorras. La presencia de aves de interés y su cercanía al Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra hacen que el encoro tenga potencial para atraer a aficionados a la observación de aves y a visitantes interesados en descubrir la riqueza natural de la comarca.
El estudio permitirá, además, valorar posibles actuaciones para poner en valor el lugar desde una perspectiva educativa y ambiental. Entre las ideas que se barajan figuran la creación de recursos interpretativos o infraestructuras pensadas para observar la fauna sin interferir en su comportamiento.
Mientras tanto, los primeros pasos ya están en marcha. Durante los próximos meses, el embalse de Santiago será objeto de un seguimiento detallado que permitirá descubrir con mayor precisión qué especies habitan en este rincón del Sil. Un trabajo silencioso que busca algo sencillo y a la vez ambicioso: conocer mejor el lugar para protegerlo y compartirlo sin dañarlo.



