Todavía no era alcaldesa y Graciela Diéguez repasaba una y otra vez las hojas que tenía entre las manos. Visiblemente nerviosa, escuchaba las intervenciones desde su asiento y, en algún momento, tuvo que recurrir a un pañuelo para secarse las lágrimas. No sería la única. Poco antes, a Secundino Fernández se le había quebrado la voz al hablar de lo que estaba a punto de suceder. Viana do Bolo iba a tener, por primera vez en su historia, una mujer al frente de la Alcaldía.
El relevo estaba escrito desde hacía casi un año, pero eso no restó emoción a un pleno extraordinario que, pese a contar con un único punto en el orden del día, se prolongó durante unos 45 minutos ante un salón lleno. Graciela Diéguez, del BNG, fue elegida este martes alcaldesa de Viana do Bolo, culminando así la segunda parte del acuerdo alcanzado en 2025 entre nacionalistas y socialistas que permitió sacar adelante la moción de censura contra el entonces alcalde, Andrés Montesinos, del PP.
El grupo popular declinó intervenir. Sí lo hicieron el BNG, a través de Secundino Fernández, y el PSdeG, con Germán García-Ávila, que aprovechó la sesión para hacer balance de sus once meses al frente del Concello.
«Tivo que pasar toda a historia»
Fue Secundino Fernández quien puso palabras al carácter histórico de la jornada. Recordó el acuerdo alcanzado en septiembre de 2025 y defendió que durante este tiempo el BNG lo había cumplido «escrupulosamente», garantizando la estabilidad y respaldando las propuestas del gobierno socialista. Ahora, señaló, llegaba la segunda parte de aquel pacto. Y ahí la política dejó paso durante unos instantes a la emoción.
«Tivo que pasar toda a historia do noso concello para que en 2026, por primeira vez, unha muller recolla o bastón de mando e, con el, a máxima representación das vianesas e dos vianeses», señaló Fernández. Al hablar de Graciela Diéguez, de su capacidad de trabajo y de la responsabilidad que estaba a punto de asumir, la voz se le quebró.
Fernández conoce bien a la nueva alcaldesa. Ambos formaron parte del gobierno municipal entre 2015 y 2020, cuando él era alcalde y Diéguez estaba al frente del área de Cultura. Este martes destacó de ella su experiencia, su capacidad para dialogar y conectar con las entidades sociales y sus ganas de trabajar por Viana.
Y dejó una de las frases del pleno. Por delante quedan apenas nueve meses hasta las próximas elecciones municipales. Su deseo es que sean «un embarazo con final feliz no que apareza unha nova Viana, un futuro próspero e ditoso».
Germán García-Ávila rinde cuentas
Germán García-Ávila aprovechó su intervención para hacer balance de los once meses que permaneció al frente de la Alcaldía, una etapa que calificó de «inesquecible». Durante un extenso discurso repasó algunas de las actuaciones desarrolladas durante ese periodo y recordó también las dificultades con las que, aseguró, se encontraron al llegar al Concello, especialmente por la falta de personal.
Habló de la iluminación de la Torre da Homenaxe, la estación de autobuses, las mejoras de accesibilidad, las nuevas plazas para personas con discapacidad, los aparcamientos, el matadero, el servicio de atención en el hogar, las instalaciones deportivas o las actuaciones realizadas en los pueblos. También puso el acento en el convenio para la depuradora, con una inversión de dos millones de euros, y en las medidas adoptadas tras las inundaciones que afectaron especialmente a A Bouza, Pixeiros y Pradocabalos.
Pero su despedida tuvo también espacio para la autocrítica. Reconoció que quedaron muchas cosas por hacer, pidió disculpas por los errores y por aquellas necesidades de los vecinos que no pudieron atender y agradeció el trabajo de los empleados municipales.
A la nueva alcaldesa y a su equipo les deseó «acerto e moito éxito» y comprometió la colaboración de los socialistas con aquellas propuestas que consideren buenas para Viana.
Un bastón de mando y muchos aplausos
Terminadas las intervenciones llegó el momento para el que se había convocado el pleno. Isaac Pérez Vidueira, que ejercía como alcalde en funciones desde la renuncia de Germán García-Ávila, dio paso a la presentación de candidaturas. Graciela Diéguez fue la única propuesta.
Tras la votación – a favor los tres concejales del BNG y los tres del PSdeG y con la abstención de los 5 del PP– se levantó de su asiento y se acercó para recibir el bastón de mando entre los aplausos del salón. «Prometo, por imperativo legal, defender os intereses de Viana do Bolo e do pobo galego», pronunció ya como alcaldesa.
Después decidió permanecer de pie para pronunciar su primer discurso. Comenzó acordándose de los vecinos afectados por la riada y agradeciendo el apoyo recibido durante años, a quienes la habían votado, a sus compañeros, militantes y simpatizantes del BNG y, de manera especial, a Secundino Fernández y José Antonio. También a su familia.
Fue entonces cuando la emoción volvió a imponerse. «Non podo menos que lembrarme das persoas que hoxe me gustaría que estiveran aquí e non están –en referencia a su marido fallecido–. Estes últimos anos foron anos duros para min no persoal», dijo. Graciela Diéguez no pudo contener las lágrimas.
La primera, después de tantas mujeres
Su condición de primera alcaldesa atravesó buena parte del discurso, pero Diéguez no habló únicamente de sí misma. Miró hacia las mujeres que estuvieron antes.
Recordó a aquellas mujeres «fortes, traballadoras» que la acompañaron durante su infancia, que cuidaban de todos y estaban presentes en los buenos y en los malos momentos. Habló de sororidad y de una generación de mujeres a las que sus madres y abuelas animaron a ser independientes, a valerse por sí mismas y a ser «donas de nós». «Infinitas grazas, mamá, a ti e a todas as nais e avoas», dijo.
A partir de ahí miró hacia los meses que tiene por delante. Los definió como una etapa «curta e intensa» y explicó que durante el último mes ha vuelto a recorrer el municipio, hablando y escuchando a sus vecinos. Esa, aseguró, será una de las bases de su mandato: escuchar y tratar de solucionar los problemas, porque su importancia no depende de su tamaño, sino de cómo afectan a la vida cotidiana de quien los padece.
Prometió defender ante Diputación, Xunta y Estado el derecho de los vecinos del rural a contar con mejores servicios, movilidad e infraestructuras y situó la eficacia en la gestión de los recursos públicos, la transparencia y la equidad entre los principios de su gobierno.
«Nove meses parece pouco tempo» para desarrollar una acción transformadora, admitió. Confía, sin embargo, en la experiencia acumulada y en el equipo que formará junto a Secundino Fernández y José Antonio para que ese tiempo sirva para seguir mejorando Viana.
Tendió además la mano tanto al PP como al PSOE y reclamó también la implicación de la sociedad vianesa y de sus asociaciones. Hubo incluso una referencia a las personas llegadas de otros países que se están instalando en el municipio: «Somos unha terra de emigrantes» y, recordó, ahora corresponde a Viana dar la bienvenida a quienes llegan.
Entre el público estuvieron representantes políticos de ambas formaciones que hicieron posible el relevo. Por el BNG acudieron, entre otros, la alcaldesa de A Rúa, María González Albert; el portavoz nacionalista en O Barco, Manuel Agra, y Suso Vilasánchez. Por parte socialista asistió el secretario provincial del PSdeG en Ourense, Álvaro Vila.
Casi tres cuartos de hora después de comenzar un pleno que sobre el papel era de trámite, Viana tenía nueva alcaldesa. La primera de su historia.
Graciela Diéguez terminó su discurso con una promesa sencilla: ser alcaldesa de todos, «vivan onde vivan, pensen o que pensen», y trabajar con «humildade, honestidade e dedicación».
Después llegó un último «que viva Viana». Y otra vez los aplausos y los abrazos.



