lunes. 02.03.2026

Ultrajet, un tratamiento sin agujas que promete resultados desde la primera sesión

Nuria Carmona, experta en belleza de Ana de la Puente, explica en qué consiste el Ultrajet, un sistema de infiltración de activos sin agujas que trabaja a presión de aire, promete resultados visibles desde la primera sesión y busca frenar el envejecimiento 
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Ultrajet, un tratamiento sin agujas que promete resultados desde la primera sesión

No lleva agujas. No deja hematomas. No obliga a parar la rutina diaria. Y, según quienes lo aplican, los resultados se aprecian desde la primera sesión. El Ultrajet se ha convertido en uno de los tratamientos que más interés despiertan en cabina, tal y como nos cuenta Nuria Carmona, experta en belleza de Ana de la Puente.

«Es un tratamiento que está muy en auge ahora mismo», asegura. La clave está en su sistema de infiltración: un cóctel de vitaminas y principios activos que se introduce en la piel mediante presión de aire, sin agujas y sin dolor. «Sale como un aire, no lleva agujas para nada, no duele, no molesta y es un resultado que se ve al momento», explica.

Cómo actúa el Ultrajet

Cuando se habla de chorro a presión, la imagen puede resultar agresiva. Carmona matiza. La sensación inicial es la de «una presión, un golpe de aire», pero el procedimiento no implica contacto directo ni presión mecánica sobre la piel.

El sistema trabaja a cinco centímetros de distancia y administra los principios activos a tres milímetros de profundidad. «Es una mesoterapia que va presurizada. Evitamos infecciones, hematomas o hinchazón», detalla. La velocidad puede regularse —entre 5 y 7, según el tipo de tejido— y el compresor permite que la absorción vaya más allá de la dermis.

El resultado, sostiene, es progresivo. «Empiezas a hacer una sesión, otra sesión y vas notando cómo la arruga va disminuyendo y cómo se va rellenando». Incluso se utiliza para hidratar, dar volumen o tratar el labio.

No es solo un cóctel: es un protocolo completo

El Ultrajet no actúa de forma aislada. Forma parte de un protocolo más amplio en el que primero se prepara la piel. Según explica la experta, el tratamiento puede combinar radiofrecuencia, corrientes, ultrasonido, espátula, hidradermabrasión o luz LED médica.

La elección depende del diagnóstico previo. «Si es una piel grasa, una piel normal, una piel seca, trabajamos en base a ello», señala. El cóctel también varía: puede incluir retinol, vitamina C o ácido hialurónico, entre otros activos, siempre en función de la necesidad concreta. El objetivo es que la piel esté «muy permeable y muy preparada» para absorber los principios activos.

Carmona insiste en que los efectos se perciben desde la primera sesión. La piel mejora en luminosidad, textura y firmeza, y se reducen las líneas de expresión. No requiere tiempo de recuperación y permite continuar con la vida habitual inmediatamente.

En cuanto a la frecuencia, recomienda una sesión semanal, en ciclos de seis sesiones —tres y tres— intercalando una limpieza en el proceso para optimizar la absorción. A ello se suma el tratamiento domiciliario, que considera imprescindible para mantener resultados. «Limpia en profundidad, rejuvenece la piel, mejora muchísimo el cutis y reduce las líneas de presión», resume.

Más prevención que promesa imposible

Uno de los puntos que Carmona subraya con más claridad es el enfoque realista del envejecimiento. «Claro que vamos a envejecer, deberíamos envejecer», afirma. La estética, dice, no consiste en transformar radicalmente el rostro, sino en acompañar el proceso.

El tratamiento no evita la aparición de arrugas, pero sí puede frenar su profundidad o la degradación prematura del tejido. «Lo que intentamos es que no sea de una profundidad que luego sea mucho más difícil de tratar».

Habla de energía celular, de estimular la producción de colágeno y de combatir el envejecimiento acelerado que provocan factores como el estrés, la alimentación, el tabaco o la falta de descanso. «Vamos a evitar esas roturas de tejido, ese poro dilatado, esas pieles que no están cuidadas».

El objetivo, en definitiva, es «envejecer de otra manera»: con líneas menos marcadas, mejor luminosidad y mayor salud cutánea. Aunque el Ultrajet en sí puede aplicarse en distintos tipos de piel, no todos los componentes del protocolo son válidos para cualquier caso. La radiofrecuencia o la hidradermabrasión, por ejemplo, tienen contraindicaciones específicas.

De ahí la importancia del análisis previo. «Hay que ver qué tenemos, cómo analizamos y cuál es la mejor solución y a partir de ahí utilizamos unos u otros», explica. La personalización es, según insiste, la base del tratamiento.

Ultrajet, un tratamiento sin agujas que promete resultados desde la primera sesión