Salir de un tratamiento estético con buena sensación y comprobar, pocos días después, que el efecto se ha diluido es más habitual de lo que parece. En la mayoría de los casos, el problema no está en la sesión realizada, sino en lo que ocurre después, cuando la piel vuelve a casa y retoma rutinas que no siempre están alineadas con el trabajo realizado en cabina.
Esa es la idea de fondo que defiende Nuria Carmona, experta en belleza de Ana de la Puente Perfumería y Estética, al hablar de lo que denomina belleza 360 grados: una forma de entender el cuidado de la piel como un proceso continuo, en el que el tratamiento profesional y la rutina domiciliaria forman parte del mismo camino.
«Muchas veces nos esforzamos por realizar un tratamiento específico y, cuando llegamos a casa, utilizamos productos que no son compatibles con lo que hemos trabajado en cabina», explica. Esa falta de coherencia, advierte, puede hacer que los resultados no sean los esperados o incluso provocar respuestas no deseadas en la piel.
La especialista recuerda que los tratamientos profesionales emplean componentes muy concentrados y técnicas que actúan más allá de la epidermis, algo que no puede reproducirse en el cuidado diario. Sin embargo, insiste en que ese trabajo necesita continuidad. «La cabina es solo un 20% del resultado. El otro 80% depende del cuidado que hacemos en casa», señala.
Hoy la estética se aborda desde una perspectiva cada vez más personalizada. Antes de aplicar cualquier tratamiento, se realiza un diagnóstico que permite detectar problemáticas concretas —como rosácea, cuperosis o telangiectasias— y definir un plan adaptado a cada tipo de piel. «No se trata solo de tratar un problema puntual, sino de entender qué necesita la piel y acompañarla a lo largo del tiempo», apunta Carmona.
Esa continuidad es clave para evitar el llamado efecto rebote. «Es normal salir de una primera sesión viéndose muy bien y, al cabo de unos días, sentir que el efecto ha desaparecido», explica. Según indica, esto suele ocurrir cuando no se mantiene un cuidado adecuado en casa. Para ilustrarlo, recurre a ejemplos sencillos: «No vas al gimnasio un día y al siguiente tienes resultados, ni vas al dentista y dejas de lavarte los dientes durante meses».
Desde esta filosofía de cuidado integral, el centro ha decidido reforzar durante el mes de febrero esa conexión entre el trabajo profesional y la rutina domiciliaria. Lo hace aplicando un 20% de descuento en los tratamientos de cabina y otro 20% en los productos recomendados para continuar el cuidado en casa, independientemente del tipo de tratamiento elegido, como Indiva, crioterapia, Dermapen o IPL.
El objetivo, explica la especialista, es facilitar que el tratamiento no se quede en una sesión puntual, sino que tenga continuidad entre visita y visita. «La clave está en que la clienta entienda su piel, sepa qué necesita y pueda mantener ese cuidado de forma diaria», concluye.



