El abandono de un colchón en plena calle puede parecer un gesto aislado, casi anecdótico. Pero cuando se repite, cuando se acumula y cuando empieza a colapsar un servicio público, deja de ser un detalle para convertirse en un problema. Eso es precisamente lo que está ocurriendo en O Barco de Valdeorras.
El alcalde, Aurentino Alonso, ha puesto el foco en esta cuestión durante la entrevista semanal en Onda Cero Valdeorras, donde ha advertido de un uso inadecuado —y en algunos casos fraudulento— del servicio de recogida de enseres.
El Concello recuerda que los vecinos sí disponen de un sistema específico para deshacerse de colchones, sofás u otros residuos voluminosos. Eso sí, con condiciones muy concretas: solo se pueden depositar el primer y el tercer miércoles de cada mes y siempre avisando previamente al punto limpio.
El regidor insiste en que el procedimiento es sencillo: llamar, identificarse y comunicar el lugar en el que se dejarán los enseres para que el servicio pueda planificar la recogida. Se trata, además, de un servicio completamente gratuito para particulares.
El problema surge cuando estas normas no se respetan. Sacar un colchón fuera de esas fechas implica que no será recogido y contribuye a generar una imagen de abandono en las calles.
La situación, sin embargo, ha ido un paso más allá. El alcalde ha denunciado prácticas irregulares en la gestión de estos residuos. Según señala, se han detectado casos en los que se han utilizado datos de vecinos sin su consentimiento para justificar la entrega de enseres en el punto limpio.
A esto se suma otro problema: la llegada de residuos procedentes de otros municipios. Todo ello ha provocado una situación insostenible. En apenas una semana, el punto limpio de Viloira llegó a recibir 120 colchones, una cifra que el propio alcalde considera desproporcionada para una localidad como O Barco.
Detrás de este descontrol hay también una cuestión económica. El servicio se financia con los impuestos de los vecinos, por lo que el uso indebido —especialmente si incluye residuos de fuera del municipio— repercute directamente en las arcas públicas.
Por otra parte, el Concello reconoce incidencias recientes en la recogida de basura. Dos camiones averiados al mismo tiempo han reducido la capacidad del servicio, obligando a priorizar las zonas con mayor acumulación de residuos. Desde la empresa concesionaria aseguran que las piezas necesarias ya están llegando y que la situación se normalizará en breve, mientras el Concello pide paciencia a los vecinos.
El Ayuntamiento trabaja además en una reorganización del sistema. La intención es separar en dos contratos distintos la recogida de basura y la limpieza viaria. En este contexto, se está negociando con la Diputación la posibilidad de que asuma directamente la recogida de residuos, como ya ocurre en otros municipios de la comarca.
Otro de los asuntos abordados ha sido el estado de los más de 20 parques infantiles del municipio. La mayoría de los elementos son de madera, un material especialmente sensible a las condiciones meteorológicas. Las lluvias del invierno han acelerado su deterioro, favoreciendo la aparición de grietas, humedad y hongos.
Ante esta situación, el Concello ha iniciado un plan progresivo de renovación para sustituir las piezas más dañadas. Las primeras actuaciones ya han comenzado en el parque situado junto a la piscina de verano, aunque se trata de una intervención a largo plazo, dado que el municipio cuenta con más de una veintena de áreas infantiles.
En el apartado cultural, la programación continúa con nuevas propuestas. Este viernes llegará al Teatro Lauro Olmo la obra «La loca historia del Siglo de Oro», tras el buen recibimiento de la última representación inspirada en el universo de Federico García Lorca. La función comenzará a las nueve de la noche.
Puedes escuchar aquí la entrevista completa:



