La búsqueda de empleo ya no consiste únicamente en enviar currículums. Cada vez con mayor frecuencia pasa por adquirir una formación específica que permita responder a las necesidades reales de las empresas. Bajo esa premisa trabaja el Plan de Empleo de Cruz Roja en Valdeorras, que ha convertido la orientación personalizada, la formación y la colaboración con el tejido empresarial en los tres pilares de un programa que busca facilitar la inserción laboral de personas con perfiles muy diversos.
«Creamos oportunidades que cambian vidas», resumía la responsable del Proyecto Reto Social Empresarial de Cruz Roja en Valdeorras, Noelia Mayo, al explicar el objetivo de una iniciativa financiada por el Ministerio de Trabajo y Economía Social y el Fondo Social Europeo. Lejos de aplicar una fórmula única, el programa adapta el itinerario a las circunstancias de cada participante, desde jóvenes que acaban de terminar sus estudios hasta personas en situación de vulnerabilidad que necesitan recuperar la confianza para volver al mercado laboral.
Precisamente esa atención individualizada es una de las claves que destaca Alejo Serra, orientador laboral del Plan de Empleo. Su trabajo comienza escuchando la historia de cada persona para identificar tanto sus fortalezas como las barreras que dificultan su acceso al empleo. «No se trata solo de buscar trabajo, sino de construir un camino», explica. Ese proceso incluye desde la elaboración del currículum hasta el conocimiento del tejido empresarial de la comarca, sin olvidar un aspecto que considera esencial: reforzar la autoestima de quienes, después de un tiempo en desempleo, llegan «desorientados» y sin una idea clara de hacia dónde dirigir su futuro profesional.
Esa necesidad de formación explica la apuesta de Cruz Roja por el sector del almacén y la logística, un ámbito que, según Noelia Mayo, no deja de crecer tanto a nivel nacional como en Valdeorras, donde la actividad pizarrera mueve grandes volúmenes de mercancía y requiere profesionales cada vez más especializados. «No tendría sentido que detrás de millones de euros en stock no hubiera una formación específica», señala.
La docente Vanessa Rodríguez, encargada de impartir el curso, insiste en que la logística va mucho más allá de la imagen tradicional del mozo de almacén. A su juicio, una buena organización logística condiciona directamente la competitividad de cualquier empresa, ya que influye en la gestión del stock, la coordinación entre departamentos y, en última instancia, en la satisfacción del cliente.
Por eso, además de conocimientos técnicos, durante la formación se trabajan competencias como el trabajo en equipo, la capacidad de adaptación, la atención al detalle, la iniciativa o la orientación al cliente. «Somos consumidores cada vez más exigentes y eso obliga a que toda la cadena funcione correctamente, desde el almacén hasta el reparto», explica.
Las prácticas en empresas constituyen otra de las piezas fundamentales del programa. Permiten al alumnado enfrentarse a situaciones reales, descubrir qué funciones encajan mejor con sus capacidades y, al mismo tiempo, ofrecen a las empresas la posibilidad de conocer y formar a futuros trabajadores adaptados a sus necesidades.
Desde Cruz Roja hacen también un llamamiento al tejido empresarial para que continúe implicándose en estos proyectos. «Sin las empresas nuestro trabajo no tendría sentido», recuerda Noelia Mayo, que agradece la colaboración de las compañías de la comarca que acogen alumnado en prácticas y participan en las acciones de orientación laboral.
Los resultados respaldan el modelo. Según los datos facilitados por la organización, durante el último año se ha formado a más de un centenar de personas entre Valdeorras y Ourense, todas ellas incorporadas posteriormente al mercado laboral y más del 75% en el mismo sector para el que habían recibido formación. Unas cifras que, aseguran desde Cruz Roja, demuestran que invertir tiempo en adquirir nuevas competencias sigue siendo una de las mejores herramientas para acceder al empleo.


