Termina la ESO, se acerca el final de Bachillerato o simplemente llega el momento de replantearse el futuro. Y con él aparece una de las preguntas más repetidas en muchas casas durante estas semanas: ¿qué estudiar ahora?
La respuesta ya no pasa necesariamente por marcharse fuera o iniciar una carrera universitaria. Cada vez más jóvenes encuentran en la Formación Profesional una vía directa hacia el empleo, especialmente en comarcas como Valdeorras, donde numerosos sectores llevan años buscando profesionales cualificados.
Esa realidad se refleja en la oferta formativa del IES Lauro Olmo de O Barco, que mantiene abierto el plazo de matrícula para el próximo curso y que reúne enseñanzas vinculadas a algunos de los ámbitos con mayor demanda laboral de la comarca. «Tenemos más demanda de titulados de los que logramos sacar», resume Agustín Alberto Valcarce Rodríguez, coordinador del departamento de Electricidade e Electrónica.

Su afirmación no es una excepción. A lo largo de una conversación en la que participan responsables de distintas familias profesionales aparece una idea común: muchas empresas necesitan trabajadores formados y, en algunos casos, los estudiantes encuentran oportunidades laborales incluso antes de terminar sus estudios.
Una de las razones es el peso que tiene la formación práctica. En el ciclo de Instalaciones Eléctricas y Automáticas, por ejemplo, los alumnos trabajan desde el primer momento con equipos reales de energía fotovoltaica, domótica, robótica o automatización industrial. «No solo contamos cómo se hace, sino que lo hacemos», explica Valcarce. El objetivo es que el salto entre el aula y la empresa sea lo más natural posible.
La relación con el tejido productivo de la comarca resulta especialmente evidente en un territorio donde la industria de la pizarra continúa siendo uno de los principales motores económicos. «Es inviable pensar que la pizarra funcionaría sin el sector eléctrico», señala el coordinador, convencido de que la necesidad de profesionales especializados seguirá creciendo en los próximos años.
La misma adaptación a la realidad del mercado laboral se aprecia en Automoción. Carlos Rubén López Sánchez, coordinador de Transporte e Mantemento de Vehículos, destaca la profunda renovación realizada en los talleres durante el último curso.

Las instalaciones han incorporado nuevos elevadores, equipos de diagnosis, maquinaria específica para vehículos modernos y un punto de recarga eléctrica. Además, el departamento cuenta ya con un vehículo híbrido enchufable que permite acercar al alumnado a tecnologías que forman parte del presente del sector. A ello se suma la donación de un Peugeot 308 por parte de un exalumno, un gesto que el coordinador agradece especialmente por el valor formativo que aporta al centro.
No es una cuestión menor. «La automoción está en constante evolución y es muy difícil seguir esa línea vanguardista», reconoce López Sánchez. Por eso el profesorado dedica una parte importante de su tiempo a actualizar conocimientos y equipamientos.
La formación tampoco termina en Valdeorras. El departamento mantiene un acuerdo con una empresa concesionaria de Mercedes-Benz en Alemania que permite a algunos alumnos completar allí parte de sus prácticas y conocer de primera mano otra forma de trabajar.
López Sánchez explica que la colaboración nació hace tres años y que desde entonces varios estudiantes han podido formarse en concesionarios situados en el entorno de Frankfurt. «Les permite aprender y tener una visión muy diferente del sector productivo en otro país», señala.
La experiencia forma parte de las oportunidades de movilidad internacional que ofrece el centro a través del programa Erasmus+, una posibilidad cada vez más valorada por el alumnado y las empresas. En otros ámbitos la demanda también continúa creciendo. Es el caso de la sanidad y de la atención a las personas.

José Méndez Álvarez, coordinador de Sanidade, explica que tanto el ciclo de Cuidados Auxiliares de Enfermería como el de Atención a Personas en Situación de Dependencia ofrecen cada vez más oportunidades laborales.
Los estudiantes aprenden en aulas equipadas con camas hospitalarias y material específico para reproducir situaciones reales antes de incorporarse a hospitales, clínicas, residencias o centros de día. «Es un ciclo cada vez más demandado», asegura.
También el sector de la imagen personal atraviesa un momento de transformación. Ángela Blanco Santas, coordinadora de Imaxe Persoal, destaca que el alumnado aprende técnicas de peluquería, estética, maquillaje o manicura trabajando primero con maniquíes y posteriormente con modelos reales, que pueden perinarse allí de maneera totalmente gratuita.

La inserción laboral ronda el 90 % y las tendencias del mercado están abriendo nuevas oportunidades. Entre ellas destaca el crecimiento de la barbería y del cuidado masculino. «Antes los hombres iban a cortarse el pelo cada dos meses; ahora muchos vuelven cada quince días», comenta Blanco, que señala cómo el interés por la imagen personal ha cambiado de forma notable durante los últimos años. De hecho, este curso la matrícula se repartió prácticamente al cincuenta por ciento entre chicos y chicas.
Si existe una formación estrechamente ligada a la identidad de Valdeorras esa es la de Vitivinicultura. El ciclo superior, implantado hace pocos años, acaba de graduar a su tercera promoción y presenta una inserción laboral cercana al cien por cien gracias a la modalidad dual intensiva, que combina la formación en el centro con prácticas remuneradas en empresas.
María Pardo Lozano y Luz Miramontes, profesoras del departamento de Industrias Alimentarias, destacan que la creación de estos estudios responde a una necesidad real de la comarca. «No venimos nosotros a implantar nada. Más bien esto fue porque la zona lo exigía», explica Pardo.

Los alumnos aprenden viticultura, elaboración de vinos, análisis sensorial y producción de bebidas derivadas, mientras realizan prácticas en bodegas de la zona. El centro acaba además de poner en marcha una pequeña plantación de viñedo que permitirá reforzar la formación práctica y acercar todavía más al alumnado a la realidad del sector.
Las oportunidades laborales no se limitan a las bodegas. Miramontes explica que los titulados pueden desarrollar su carrera profesional en ámbitos tan diversos como el control de procesos de elaboración, la gestión de líneas de envasado, el análisis sensorial o la supervisión de distintos procesos productivos vinculados al mundo del vino y sus derivados.
A ello se suma el crecimiento del enoturismo, una actividad que, según Pardo, abre nuevas posibilidades para quienes quieran combinar el conocimiento técnico con la promoción del territorio y la cultura vitivinícola.
La dimensión internacional también empieza a abrirse camino en este ámbito. Las profesoras explican que el departamento trabaja para impulsar intercambios Erasmus con otras regiones vitivinícolas europeas, especialmente en Italia, con el objetivo de que el alumnado pueda ampliar su formación y conocer otras formas de producción.
Por su parte, Gabriel Rodríguez González, coordinador de Administración e Xestión, recuerda que pocas titulaciones ofrecen una versatilidad comparable a la de la gestión administrativa y la administración y finanzas. «Cualquier empresa necesita un administrativo», señala.

Desde una gran multinacional hasta un pequeño negocio familiar, pasando por bancos, aseguradoras, asesorías, gestorías o administraciones públicas. A ello se suma la posibilidad de emprender o continuar estudios superiores e incluso universitarios, ya que determinados estudios permiten obtener convalidaciones académicas posteriores.
La oferta es amplia. También las salidas. Por eso, mientras muchos jóvenes siguen preguntándose qué camino tomar al terminar sus estudios, los responsables de la Formación Profesional del Lauro Olmo coinciden en un mensaje: conocer las oportunidades que existen cerca de casa puede ser, en ocasiones, el primer paso para construir una carrera profesional con futuro.
La FP, sin duda, se ha convertido en una de las principales puertas de entrada al mercado laboral y, en muchos casos, en una forma de desarrollar un proyecto profesional sin renunciar a las raíces ni a las oportunidades que ofrece una comarca como Valdeorras.






