sábado. 20.04.2024
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¿Cómo expresar nuestras emociones libremente sin ofender a nadie?

La asertividad es una habilidad social que nos permite expresar nuestras emociones libremente y defender nuestros derechos, gustos e intereses, de manera adecuada. Se hace sin ofender a nadie, pero consiguiendo nuestro objetivo.

Las personas asertivas expresan lo que quieren mostrando respeto hacia los demás, a la vez, no permite que los demás se aprovechen. La comunicación asertiva se sitúa en un punto intermedio de otras 3 formas de comunicación, hablamos de la comunicación agresiva, la pasiva y la que mezcla ambas. 

Las personas que utilizan este estilo agresivo, tratan de imponer su criterio y conseguir sus objetivos sin importarle la opinión ni los sentimientos de los demás. Dicen las cosas de forma directa e invalidante sin tener en cuenta las emociones ajenas. Son posibles generadoras de conflictos y producen rechazo.

Los individuos que hablan de una manera pasiva, inhiben su comportamiento con tal de evitar cualquier confrontación con otra persona en vez de hacerse respetar. Tienen una excesiva necesidad y preocupación por agradar a los demás y, se sienten incomprendidos o manipulados. La persona no defiende sus intereses, consiente que terceros decidan por él, no comenta sus verdaderos sentimientos y no expresa desacuerdo. 

Por último, se encuentra la que una estas dos. Una persona que se comunica de manera pasiva-agresiva pasa a de un extremo al otro, se calla lo que piensa y en otro momento revienta y lo suelta todo de manera inadecuada. 

Causas del déficit de asertividad

La asertividad no es una conducta innata, sino que forma parte de nuestro aprendizaje social. En nuestra infancia aprendemos conductas sociales a través de los comportamientos que observamos en los modelos que tenemos disponibles (padres, hermanos, profesores, amigos...) e imitamos sus conductas.

Otro de los factores involucrados en el desarrollo de nuestro estilo de comunicación son los refuerzos positivos (premios) o los refuerzos negativos (castigos) que hayamos recibido al emitir conductas sociales. Si somos reforzados con atención, halagos o aprobación tras emitir ciertas conductas, tenderemos a aumentar y generalizar la conducta premiada. Si, por el contrario, somos castigados con reproches, recriminaciones o desprecios, tenderemos a eliminar este tipo de comportamientos.

Consecuencias de la falta de asertividad

La consecuencia fundamental de la falta de asertividad queda patente en el plano social, en el cual las personas no asertivas sienten que es generador de conflicto personal e interpersonal.

La falta de asertividad provoca estados de ánimo negativos, puesto que las personas sienten que no son dueñas de sí mismas, o bien porque no se respetan en lo que quieren o sienten, o bien porque todo desacuerdo con los demás les lleva a estados de ira.

Esto al final puede ser traducido como una falta de control emocional que puede llevar al aislamiento para no tener que exponerse a estas situaciones que son generadoras de estrés y ansiedad o conflicto.

Si desea escuchar la entrevista completa, puede hacerlo aquí:

¿Cómo expresar nuestras emociones libremente sin ofender a nadie?