Cada Navidad, cuando los muñecos de nieve, los renos, los cascanueces o Papá Noel aparecen en las calles de A Rúa, pocos se detienen a pensar en todo el trabajo que hay detrás. Sin embargo, esa imagen festiva que ilumina el municipio es fruto del esfuerzo constante y silencioso de la Asociación Sociocultural San Cristóbal, un colectivo que, año tras año, se encarga de decorar tanto las calles como el propio edificio del Concello.
El trabajo comienza con mucha antelación. «Desde octubre», explican desde la asociación, cuando empiezan a dar forma a las ideas y a preparar el material. Nada se desperdicia. Muy al contrario, el reciclaje y la reutilización son parte esencial del proceso. «Todo lo que se hace se pone, se pone en otro sitio, pues se pone todos los años», señalan, destacando que muchas de las decoraciones se recolocan y adaptan para darles una nueva vida.
Incluso los detalles más pequeños tienen su historia, como las campanas que adornan la calle Doctor Vila. «Sí, también son nuevas, pero eso es por un poco de material que sobra, entonces hicieron unas campanas», cuentan, reflejando esa filosofía de aprovechar al máximo cada recurso.
La organización del trabajo es sencilla, pero requiere compromiso. «Básicamente compramos el material que hace falta, yo decido lo que hay que comprar y vamos para adelante», explica uno de los miembros más implicados, que reconoce que la mayor parte de la carga recae siempre en las mismas personas. «El tema laboral lo llevo yo, ellas me ayuda mucho pintando y haciendo esas cosas, pero todo eso me lo cargo yo».
Y es que el grupo humano que sostiene esta iniciativa es reducido. «Los de siempre, pero cada vez menos», reconocen con cierta resignación. Las obligaciones personales y familiares hacen mella con el paso del tiempo. «Cada uno tiene sus obligaciones, hay gente que ya es madre y no puede venir porque tiene que atender al bebé». En total, el número de personas que se encargan de la decoración navideña de A Rúa oscila «entre seis y diez», una cifra muy pequeña para todo lo que se hace.
Además de la decoración navideña, la asociación es también la responsable de organizar el desfile de Papá Noel por las calles del municipio, la multitudinaria cena de San Cristóbal que llena la calle Doctor Vila y la tradicional procesión de coches ese mismo día por distintas localidades de Valdeorras, actividades que forman ya parte de la identidad social y cultural de A Rúa.
A las dificultades humanas se suman ahora las logísticas. La asociación se enfrenta a la necesidad de abandonar el local que utilizaban hasta ahora. «Tenemos que dejar el local y buscar otro», explican. De momento, el Concello les ha ofrecido un espacio para almacenar el material, pero la incertidumbre sigue presente. «Hasta ahora era gente que te dejaba el local y no te cobraba nada, al revés, te lo facilitaban todo. Tampoco hay muchos sitios ni mucha gente que lo haga».
Pese a todo, el compromiso no flaquea. La Asociación Sociocultural San Cristóbal continúa adelante, sosteniendo tradiciones que hacen de A Rúa un lugar más acogedor y vivo en Navidad y a lo largo del año. Su trabajo es un recordatorio de que muchas de las cosas que dan identidad a un pueblo dependen, todavía hoy, del esfuerzo voluntario de quienes creen en la comunidad.
Un esfuerzo que merece reconocimiento… y, quizá, nuevas manos dispuestas a ayudar para que la magia no se apague.


