Cubrir una guardia en las urgencias hospitalarias de Ourense se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza. La dificultad para encontrar facultativos ha llevado a la Xunta a poner en marcha una medida excepcional con la que pretende hacer más atractivas estas plazas y facilitar la llegada de nuevos profesionales.
El Consello da Xunta aprobó este lunes el proyecto de ley que permitirá declarar como puestos de difícil cobertura las plazas de médicos de urgencias del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO). La medida permitirá ofrecer las vacantes mediante un sistema extraordinario de concurso de méritos, valorando la experiencia y la formación de los candidatos sin necesidad de superar una fase de oposición. Además, el tiempo trabajado en las urgencias ourensanas tendrá una valoración especial en futuros procesos selectivos.
La decisión responde a una situación que la propia Xunta reconoce como preocupante. El servicio de urgencias del CHUO dispone de una plantilla de 50 médicos, pero en la actualidad solo están ocupadas 25 plazas.
La falta de profesionales obliga a atender el servicio mediante fórmulas extraordinarias. Según explica el Gobierno gallego, las necesidades asistenciales se cubren gracias al esfuerzo adicional de los propios facultativos, contratos temporales por acumulación de tareas y un programa específico que permite que médicos de otras áreas sanitarias presten apoyo en Ourense.
La dificultad para captar profesionales queda reflejada también en los últimos procesos de contratación. Durante este mes de junio se realizaron llamamientos para cubrir seis vacantes y únicamente una obtuvo respuesta, quedando desiertas las cinco restantes.
La declaración como puesto de difícil cobertura busca precisamente revertir esta situación. La iniciativa deberá ahora continuar su tramitación en el Parlamento de Galicia antes de entrar en vigor.
La medida sitúa a las urgencias del hospital ourensano en un régimen similar al que ya tienen los facultativos especialistas de los hospitales comarcales gallegos, entre ellos el Hospital Público de Valdeorras, cuyos puestos ya cuentan con la consideración de difícil cobertura.
Paralelamente, la Xunta aprobó la pasada semana mejoras laborales y retributivas para los médicos de urgencias de las siete áreas sanitarias gallegas. Entre ellas figura un incremento progresivo de las retribuciones por hora de jornada complementaria que supondrá, de media, unos 3.560 euros más al año para cada profesional.
La situación de Ourense refleja un problema que afecta a buena parte del sistema sanitario: cada vez resulta más complicado encontrar facultativos dispuestos a ocupar determinadas plazas, especialmente en servicios sometidos a una elevada presión asistencial y con importantes dificultades para cubrir bajas, reducciones de jornada o vacantes.


