miércoles 19/1/22
O Barco

San Francisco Blanco, la fiesta que este año no pudo ser

No era de Valdeorras, aunque su cráneo descansa en Outarelo y tiene un fuerte arraigo con la comarca. Es San Francisco Blanco, quien predicó en Japón y a quien se conmemora el 5 de febrero. Una celebración que en Valdeorras se celebra el primer sábado de cada mes de febrero y que este año, debido a la pandemia que asola el planeta, no ha tenido lugar

Año 1611. Don Andrés de Prada y Gómez de Santalla fallece y deja en su testamento un recuerdo a sus tierras de Valdeorras. Manda construir una capilla en la zona de Outarelo, bajo la advocación de la Visitación de la Virgen, llamada vulgarmente “Nuestra Señora del Prado”.  Años más tarde llega a la misma, portada por el sobrino de Don Andrés, una venerada reliquia que pronto comienza a hacer milagros por lo que finalmente la capilla cambia su advocación y se le dedica al santo mártir, San Francisco Blanco. Desde México había viajado la reliquia que portaba Juan de Prada en 1640, tal y como relata el libro titulado “Vilanova, Outarelo y San Francisco Blanco. Monografía histórica de una parroquia galega" de Isidro García Tato.

Foto cedida por Pedro Careca de las familias que se unían en la celebración

El santo se hizo famoso por conceder favores; para ello es necesario pasar bajo las arcas del santo hasta tres veces. Pero también lo es por las maravillosas romerías que en torno al día de su martirio se celebraban, el 5 de febrero. Hace unos años se decidió que el primer sábado del mes de febrero sería el día dedicado al santo.

Foto cedida por Pedro Careca de las familias que se unían en la celebración

Y es que las jornadas laborales provocaron una pérdida de fieles a la celebración. No hace muchos años que los alrededores de la capilla se llenaban de color y alegría puesto que las familias celebraban sus comidas campestres en ella. Cuentan los que a ellas acudían que el tiempo siempre fue propicio para la celebración en la que no faltaba la música ni tampoco el pulpo.

Foto cedida por Pedro Careca de las familias que se unían en la celebración, Familia Fernández Hidalgo



Este año de pandemia arrastrada desde el anterior ejercicio no permitirá que la procesión salga, ni que los fieles besen la reliquia para remediar los males de cabeza y que se guarda en la capilla que se volvió a erigir en 1920 por el entonces regidor barquense D. Alfonso Flórez de Losada y Suárez de Deza.

Foto cedida por Pedro Careca de las familias que se unían en la celebración

Hoy las puertas de este santo lugar permanecen cerradas pero sin duda muchos recordaron ayer y lo harán también hoy a este santo valdeorrés de adopción y natural de A Gudiña. El covid y la prudencia han impedido celebrar la procesión para la que un vecino de la localidad cedió un paso, pero el año próximo regresará con más fuerza puesto que los vecinos esperan ya poder colocar una placa conmemorativa para la que ya cuentan con el permiso de la Diócesis.

Fotos cedidas por Pedro Careca


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